
Artículo de Opinión: Migración de escrúpulos III
Caracas aún me acompaña aquí, en la rosada Miami, a través de un librito que editó Blanca Elena Pantin en el 2002. Se trata de 'La Libertad del Espíritu', de Paul Valéry y Antonin Artaud. Aunque es color naranja chillón, puede pasar desapercibido como el vecino de un vagón del Metro agarrado en la Plaza Venezuela a las 6:00 pm. Pero aún le sigue 'metiendo mano' a mis recuerdos de la ciudad. Tal como aquel abusador hizo debajo de mi falda cuando me quedé dormida, parada, de Chacaíto a Altamira. Al mendigo le metí un bofetón, pero... ¿Podré hacer lo mismo con con el cadaver de Valery?
"Jamás se impidió a nadie pensar como quisiera. Sería difícil; al menos que se tenga aparatos para rastrear el pensamiento en los cerebros. Se llegará a eso seguramente, pero todavía no es del todo así, !y no deseamos ese descubrimiento...! La libertad de pensamiento mientras tanto, existe -en la medida en que no está limitada por el mismo pensamiento." (Valery & Artaud, 60)
Soooo?.... (como dicen aquí en adorable spanglish)
"Es muy bonito tener libertad para pensar, !pero aún hay que pensar algo!" (Valery & Artaud, 60)
A ver, ¿Qué piensan que piensa su vecino sobre el terruño? O peor aún ¿Qué piensan usted?
Niños que juegan con una chupeta, sin cédula de identidad. ¿Verdad, ciudadano?
qué asco.....
ResponderBorrarmás que un bofetón, tenías además el derecho de mutilarle el sadismo al guarro ese....
qué asco.