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viernes, febrero 08, 2008

¿Sin tetas no hay paraíso?



Sé que la serie es vieja, pero admito que nunca había visto el seriado (no veo casi televisión). El caso es que me impresionó. Aquí les dejo el video para cerrar el tema.

sábado, septiembre 29, 2007

Guaraira Repano: El muro de Berlín en la ciudad del dolor



Migración de escrúpulos L

La verdad es que ahora, después de casi cinco años viviendo en EEUU, con frustrados largos retornos a Venezuela intercalados, he podido encontrar la paz con mi gentilicio. Me pude reconciliar con Caracas, con su gente, con mis raíces. Y todo sucedió en el momento que decidí que el país no es un territorio (tan solo), sino un montón de gente con un mismo sueño. Es decir, soy venezolana, vaya a donde vaya. No estoy de paso, porque la patria vive en mí y la recreo en cada lugar que visito.

De esta manera conocí a otros venezolanos con intereses más afines a los míos (contruir un mejor lugar y mejorar como gentilicio). Inclusive conocí a la vieja generación de adecos e "intelectuales" arrepentidos sin irme en vómito, sino más bien agradecida por dialogar y aprender un poco de historia, porque los ERRORES son historias. Y algunos cambian para bien, así sea a coñazos. He conocido exmillonarios jerarcas puntofijistas arruinados en Miami, empezando de nuevo con HUMILDAD. Eso agradezco a Miami, la más hermosa y chabacana de las ciudades, mi pequeña Caracas en el exilio (aunque duela decirlo).

Ahora me contento de poder tomar Polar y ron Santa Teresa cuando los consigo. Ahora me uno con júbilo en la bailanta de los maracuchos en la playa y acepto un "mamiruqui" sin tanto rollo. ¡Que puedo decir, crecí en Oriente! Incluso de vez en cuando me regodeo en mi propia vanidad-fashion vernácula y hasta me compro una blusita Marc Jacobs (con la mirada atónita de mi esposo, un matemático escritor).

Pero acepto mi parte de culpa -así sea heredada- por lo que está pasando en el país, por no haber desarrollado mi sentido de pertenencia a tiempo, por pensar en un país donde la cerca que rodea el territorio de la prosperidad es menor al territorio del país, por jugar el juego de intentar saltar la cerca en vez de trabajar para ampliarla. Mucho de lo que pasó no es mi directa responsabilidad, pero hubiera podido cambiar -quizás- por la participación de toda una generación a la cual yo llamo "perdida" y en la cual me incluyo.

Me duele admitirlo, pero ahora me siento mejor venezolana (o al menos menos peor) porque -paradójicamente- incorporé algunos valores de este nuevo país a mi forma de ser, como el estricto sentido de responsabilidad y el valor de la palabra. No se nace ciudadano, se aprende, así sea a los coñazos. Y la verdad, la educación cívica es una materia fue una materia muy desacreditada en el colegio. Ahora es sobreestimada, pero como sinónimo de formación militar-civil.

Te digo, intenté regresar, pero no pude acostubrarme. Me sentía asqueada de tanta frivolidad como forma de evasión, de tanta superficialidad en la forma como se jugaban el destino de un país. La frontera de la ciudad era mucho menor a su territorio o a su población, dejando excluidos del juego democrático y de los derechos humanos a muchísima gente. Mientras, los pocos que se consideraban a sí mismo clase media se quejaban de los buhoneros, de su miseria. "¡Pero qué horror! ¿De dónde ha salido tanto mono?", decían mientras se miraban en un espejo.

Tampoco pude ser feliz mientras estuve en Caracas. El desencanto y el desarraigo me hicieron enfermar gravemente. El dolor era demasiado arrecho y para distraerme un poco empecé a rumbear muchísimo, de una manera casi malsana. Sufrimiento físico al ritmo de lounge, ccon el Ávila al fondo y aderezado con accesorios de Titina Penzini; es decir, frivolidad como anestesia. Uno de los efectos colaterales del tratamiento fue la pérdida de peso. Esta delgadez extrema, unida a 1,8 metros generaron algunas propuestas para participar en desfiles de alta costura. Yo sufriendo por el dolor extremo y ellos pensado mierda...para que vean cuan mente-de-pollos pueden ser la gente.

(La foto es ua acuarela hecha por Ytaelena López durante un concierto de Los Buitres en el Centro de Arte La Estancia, Caracas)

martes, septiembre 25, 2007

lunes, septiembre 24, 2007

¿ACASO NO TE RECONOCES?



Migracion de escrupulos XXXXVIII


Cacaito no puede evitar la desconfianza que le produce Jaime Bayley como figura literaria, aunque admite que es valiente en sus posturas. Bueno, esa es la traducción que podría hacerse de "tener bolas". Ella no deja de mirar con recelo todo aquello relacionado con la visibilidad en los medios de comunicación.

Lo cual me sirvió para reflexionar acerca de la 'otredad', uno de mis temas favoritos. ¿A quién pertenecen el recuerdo de uno mismo? ¿A nosotros, o a la persona que nos recuerda? ¿A quienes nos ven, escuchan o leen? ¿Acaso la imagen que genera el espejo se refiere a tí, o se trata de un vacuo impostor que nada tiene que ver con nuestras ideas?

Bayley -a mi humilde opinión- es un buen escritor que anduvo durante mucho tiempo atrapado por su frivolidad y ambición, y cuando despertó al mundo literario, ya era tarde, o así fue percibido por los demás. Así que, atrapado en su encanto de diva y su cinismo de pensador latino de derecha, anda por el mundo aleteando sus pestañitas y echando mierdas que parecen genialidades y genialidades que parecen mierda. De cualquer modo disfruto de casi todo lo que hace, casi. Sea que escriba sobre falos o hable sobre Chávez, el muy p... sabe disolver con maestría la distancia que existe entre el lector-expectador y él mismo a través de su fatua ligereza.

Ya quisiera yo escribir con el desparpajo de Bayley o al menos ganar su sueldo. Y lamentablemente, de la vanidad todos somos presas. Hasta tú, amiga o amigo, que arreglas tu verbo concienzudamente frente al espejo de los demás, justamente para no ser como los otros.

Yo la verdad admito que soy excéntrica, vanidosa y me gusta llamar la atención. Hace tiempo le enseñaba a un intelectual (de esos MUY INFLUYENTES que escriben novelas y ganan premio$$$) unas fotos de Ana Mendieta, a propósito de la realidad ficcionalizada. Y el argentino, en vez de mirar la foto de la violación-performance, fija sus ojos en una seria fotográfica que me tomó un ex novio, donde poso como una miss..ma mensa. "Te queres mucho", afirmó entre incrédulo e irónico. Mi ego de intelectual estaba siendo humillado por mi muy-venezolana-afición de asumir posturas de modelito en las fotos.

Claro, no iba a decirle a este señor importante que el tipo que me había tomado las fotos se había obsesionado conmigo y por eso borré los rastros icónicos de su existencia. No iba a admitir que conservo las miradas que me hacen los demás de mí misma, intentando auscultar en el fenómeno de la ‘otredad’. Nada que ver.

Le dije, muy a lo Jaime Bayley, con una sonrisa (para no mirar al piso): “!Claro! ¿Cómo no voy a quererme su soy...DIVINA!

jueves, septiembre 20, 2007

Responsabilidad social al estilo MTV... ¿? (I)

Migración de escrúpulos XXXXV


Quizás he llegado tarde a la fiesta, pero no quiero dejar de reseñar que hasta MTV anda en una de activismo social.

De ser el apendice de relaciones públicas de un sitio de música popular han pasado a ser -o así pretenden- una comunidad virtual de participación comunitaria, o el otro, donde vive la mayoría pobre.

El contenido es atractivo (aunque a veces pobre), con contribuciones "naive" de los "chamos" y algunas campañas institucionales de MTV. Por ahora lo que me sorprende es como la infraestructura técnica del sitio sirve a los propósitos del proyecto:

Mantente informado, escucha las necesidades de tu mundo y toma acción... si lo haces, serás más popular :D

Les prometo un análisis más profundo de este sitio (al que conozco desde hace algunos años) en el próximo post, porque eso de hacer rainting con caridades ajenas puede parecer una mierda. Hay otros proyectos mucho más comprometidos con el devenir social como Global Voices, pero esto se trata de puro y cochino mainstream... totalmente masivo (o así prentenden). Habrá que ver en qué termina esto. Si la gente comun y corriente (esa que prefiere ver televisión antes de leer un libro) apoya esta versión socialmente responsable de un medio, se hará rentable. Y si ayudar al prójimo genera dinero, tendremos una verdadera revolución de la industria, perdón, de la conciencia.