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lunes, junio 13, 2011

Dejar el odio para llegar a la orilla de la playa



Hace como tres años me quedé sin voz. Voz literaria, me refiero. Tenía junto a mi hermana un experimento: intentar documentar los cambios de un país desde dos perspectivas geográficas-generacionales a través de la narrativa oral registrada en un blog. En otras palabras, ella me echaba los cuentos de su pueblo (apto solo para corazones bizarros capaces de admitir que vivíamos en una cochinera). Yo los comparaba con cifras y le daba contexto. Al final lo que escuché fue una ausencia. Pero esa es otra historia.



Creo que ese día el periodismo supo que "se nos rompió el amor, de tanto usarlo", como cantaba la Rocío. La escritura empezó a ser una fuente de dolor. Mis palabras cayeron en coma, como el recuerdo de la Olivetti que me regaló mi abuela cuando era niña.

Pero lo que se sumergió en letargo fue perder el único motivo que tenía para volver al país. Para mi Venezuela fue una crónica que pasó del rosa al rojo. Una tierra de forajidos (y gente decente también) de la cual mi corazón no podía escapar.

Lo más irónico que le gané la partida al miedo y terminé viviendo prácticamente frente a Alcatraz. Porque las cárceles están en nuestros corazones, y los barrotes nos los dejamos meter por el lubricante de nuestra inercia.

Ahora la rabia es nuestro policía. Esa rabia que hizo girar a mis compatriotas los ojos en el terminal de Miami porque vestía una blusa roja y una chaqueta verde oliva (bruta yo de no saber que nuestro odio tenía calidad de exportación). No me dirijieron la palabra por un buen rato.

Pero no pude escribir ni esta crónica (digna del fenecido diario humorístico "Camaleón") ni otras más, incluso más coloridas, porque sentía que el derecho a pataleo lo había perdido con cada sello nuevo en el pasaporte. ¿Será que ser ciudadanos del mundo nos excomulga, Pratt (y un montón de gente más)?

Mis compatriotas, que ya no me reconocieron como suya en mi última visita a Caracas, conspira en tan des-ilusión. Tampoco ayuda un amigo que se gasta lo último de su quincena para pagarme con una cerveza una conversación sobre literatura (comida para mi culpa), otro que usa guardaespaldas para estar "seguro" (champaña para el resentimiento colectivo) y otra que juega a la ruleta rusa con la noche a conciencia (!Ay papa!). Esa última parte, el deseo del caraqueño en seducir Tánatos, no ha cambiado.

De paso mis sueños (los literales, no los literarios) siguen poseyendo la topografía y la sal de mi amada Mochima. Claro, que en las noches frías californianas se convierten en pesadillas donde por más que nado no puedo llegar a la orilla de la playa. Confieso que eso pasa cuando leo los correos electrónicos de mi tío sobre consejos en caso de un secuestro:

No permitir que nos suba al carro, negociando: llévate el auto, mi dinero, cartera, etc. (98% de las personas que son subidas al auto mueren).


¿Vieron? Es la indignación, con el escozor típico de la pólvora la que me volvió a azuzar la pluma (o el teclado). Mala cosa. Sin embargo, voy a compartir algo bonito de mi más reciente viaje:

La visión de un montón de niñitos, bellos como caramelos de coco, tirándose desde el peñero al agua para llegar a la playa en Mochima.


















(La foto de Isla de Plata, en Mochima, la saqué de una página de Corpoturismo la Embajada de Venezuela en Washington DC.)

(La primera foto es una pieza mía llamada "Arcana Riots" que será exhibida en la FIA 2011, gracias a los buenos oficios de EspaciosMAD)

viernes, diciembre 10, 2010

Un pueblo de mierda



Migración de escrúpulos


El problema es que tengo mi propio Macondo de fantasía ubicado a pocos kilómetros del Mar Caribe habitado por un montón de personajes horribles casi escapados de Absalón. Pero la pesadilla de Faulkner es superada por estos mounstruos que apuestan a las gallinas con la virginidad de sus doncellas, que de cualquier modo ya perdieron la inocencia lavando platos a los seis años en el restaurante de la Doña Bárbara local, que ya aprendieron odio limpiando rifles para una guerra asimétrica que no los toca en cuenta, que igual no podrían escapar de las miradas lascivas de los terratientes de franelas rojas que las observan bañarse a la orilla del río.

Pueblo cruel donde ni siquiera V.S. Naupaul hubiese podido construir su casa para Don Viswas, porque lo hubieran desplumado antes de llegar. O quizás no hubiera podido llegar por culpa de cualquiera de las tantas inundaciones que azotan el llano. No hay carretera para llegar a esté obsceno carnaval vegetal, predestinado a ser cementerio.
Aqúi hasta la decencia perdió el camino. Solo llegan aquellos condenados por su fracaso o por una ambición capaz de justificar una temporada en el purgatorio. No por nada el bueno de esta telenovela estaría preso bajo las leyes de otro país.

Triste pueblo donde la miniteca solo toca reggeton cuando hay fiestas patronales. Entonces las madres adornan a sus hijas con las licras más pegadas para Pueblo impío donde la iglesia cerrada es parte de la coima de un cura que vive lejos. Y mientras, los gatillos alegre hacen apuestas en la calle para ver quien se queda con el crédito agrario más grande. Y los feligreses se dividen en fanáticos y adornan las puertas de su casa con afiches de Esteban abrazando a su bandido local favorito.

En este pueblo muchos no pueden escapar ni siquiera en un ataud. Mi corazón llegó aquí por accidente y ahora mi memoria vaga en las calles porque mi guía no pudo escapar, ni siquiera en un ataud.

Recuerdos prestados, incapaces siquiera de saborear la miel de avispas que tanto placer causaban a la voz prestada al otro lado del auricular.

¿Cómo coño fui a parar en este pueblo de mierda?

El Avila sangra con los ojos abiertos

sábado, octubre 30, 2010

Una llamada de larga distancia



Migración de escrúpulos



Ayer por fin hablé con ella. Tuve suerte, porque las anteriores veces que había intentado llamarla se encontraba conduciendo por una carretera con nombres que tenía 20 años sin escuchar. Pero su acento me recuerda a infancia, sol y conservas de coco, cosas que no quiero olvidar.
Ella, a quién amo y adoro, aún vive en la ciudad donde nació, donde ha madurado hasta convertirse en un 'palo de mujer'. Una familia, varios negocios familiares, una carrera... todo lo que puede soñarse en un cielo donde el sol le roba la vida a la tierra. Su coraje para prosperar aún en las situaciones más adversas es algo que me cautiva.
Por eso me encanta escucharla, porque aún tiene el fuego de las mujeres de mi tierra y porque puedo recrear cada una de sus descarnadas palabras en mi cabeza, como si fueran viñetas ilustradas de un cuento de Adriano Gonzalez León pero en clave feminista y contemporánea.
El problema es que tengo 7 años sin verla. En estos siete años le di la vuelta al mundo, cambié de piel, mudé de sueños y digo "I love you" a los ojos que reflejan los míos.
El problema es que no tengo nada que decirle que le interese... o al menos lo siento así. Todo lo que pueda decir desde la distancia suena a pajaritos preñados, a inmodestia pitiyanqui, a vulgar paja.
¿Cómo coño se puede alguien imaginar el largo camino del inmigrante si aún no ha dado el primer paso? Es más, hasta a mí me da ladilla (aburrimiento) hablar de eso.
Es uno de los problemas de dejar Venezuela, un país condimentado de anécdotas solo comparables con las de Gargantua y Pantagruel. Es muy fácil enamorarse del Avila y el Caribe. El punto es que hay que ser bien arrecho (valiente) para vivir allí y poder contarlo.

El Avila, tan solo una sensación

viernes, septiembre 17, 2010

Redes virtuales, identidad real... el perro ladra, así sea en Twitter



Migración de escrúpulos ¿LXII?



Los medios sociales últimamente me están condicionando a no decir las cosas por su nombre, a practicar una etiqueta social que más se parece a la tiranía de la censura. Tenemos miedo que cualquier comentario que dejemos azarosamente en un post pueda ser malinterpretado, que perdamos el trabajo por un piche comentario de menos de 140 caracteres.


Me acuerdo una vez que uno de mis jefes se retrasó en el pago de mi salario (allá en aquella época cuando trabajaba de periodista digital). Estaba fúrica, por cuanto con eso tenía planificado pagar la renta. Y escribí un comentario inocente en el Twitter.
Gracias a Dios mi madre, quien es mi fan en la Internet, me llamó al día siguiente para que borrara el comentario. Hice lo que pude (meterme en los más de seis sitios que estaban enlazados a las actualizaciones de twitter a través de ping.fm para borrar la huella de mi temperamento), pero no hay garantías en la red, así que después de ese trabajón solo me queda cruzar los dedos para que mi estupidez se pierda en el maremagnum digital.

La red no es un sitio especial donde podemos ser "libres" (e irresponsables); dejen de creen en pajaritos preñados y entiendan que la red es una extensión digital de nuestra vida pública. Lo que hagamos online es un reflejo de quienes somos fuera de línea y eso incluso se aplica a quienes se esconden en anónimos y sobrenombres. El perro sigue ladrando, así ponga la foto de un corderito en el Facebook.

Por eso Internet se me ha hecho tan difícil últimamente. En cada red social existente tengo una cuenta que reflejan lo que era cuando decidí abrirlas. Cuando abrí MySpace era una periodista recién llegada a Miami que pensaba tener acciones en el cielo por el solo hecho de ser venezolana (cosa que le suele pasar a buena parte de los venezolanos que arriban a Estados Unidos sin tener NPI de lo que significa emigrar). La usé sólo un par de años, luego se me olvidó la clave y finalmente borré la cuenta hace un mes.

Otro rastro de mi que me hace ruborizar son las fotos en las redes sociales de rumbas de Caracas de las que accidentalmente formé parte un corto periodo de mi vida (razones no vienen al caso). Agradezco al periodista que siempre anotó mal mi nombre. Recuerda, que el peor de los casos, siempre pueden volver a ti a través de tu IP number y una búsqueda en Google.

Claro, no todo es tan malo. A veces es bueno que te recuerden por lo que fuistes una vez, como me pasa con Linkelind y mi carrera de social media especialist (cualquier cosa que eso signifique). De esa vieja Yta dan fe las recomendaciones de mis jefes y las páginas web de no pocos eventos que ayudé a organizar. Yo soy una bohemia que a veces anoto sus recados, como aquella vez que una televisora hispana de USA llamó para hacerme una entrevista sobre (¿privacidad en FB?) mientras yo tenía la franela llena de tinta mientras manejaba una prensa vintage de una tonelada. Esos episodios aún se repiten, para la buena salud de mi ego. Pero no soy yo.

¿Quién soy yo? ¿La chica de las 3676 fotos en Flickr (casi todas relacionadas con arte)? ¿La experta en social media de Twitter que un día se la tragó la tierra? ¿La blogera de literatura dura, recuerdos merengosos y poesía de hojillas? ¿La tipa que documenta el mal gusto universal bajo una identidad falsa? ¿La artista con una identidad visual tan heretogenea como la misma San Francisco (CA)? ¿La Podcaster de humor guarro?

Todas soy yo y a la vez no, porque el todo es mayor que la suma de sus partes.

La web es tan solo una arena social, como la escuela o el trabajo.

Tengo una sola vida, una sola identidad.

Solo puedo vivir un día a la vez, ¿no?

martes, julio 06, 2010

Pequeñas marcas del miedo



Migración de escrúpulos LXI





¿Saben? A veces las mujeres tenemos unos días en que nos miramos al espejo y no nos gusta nuestro reflejo. De ese tipo de días donde la ausencia de ganas desmorona cualquier dinámico plan de caminar por la montaña, ir a la playa o ver una película en un cine de verdad (la lapto no es el medio más idóneo para disfrutar del séptimo arte). Pero ayer era día feriado y es lo mínimo que se espera de un día feriado.
Así que me levanté casi al mediodía para arruinar la idílica agenda. La verdad me gusta mucho dormir hasta tarde, lo admito. Y De hecho, durante mi primera caminata "matutina" del cuarto al baño aún tenía los ojos medio cerrados.
Por eso fue un shock cuando los abrí completamente, frente al espejo. ¡Qué cara! Apenas me la podía ver entre tanto pelo seco desigual. Pero no importaba, por cuanto ese día tenía cita con la peluquera.
Alicia es una artista plástica que también hace peluquería. Ella afirma que ama mi cabello porque es muy abundante, lo cual no dudo, por cuanto pierdo cantidades cuantiosas de cabello cada vez que me baño y aún no me he quedado calva.
Eso pensaba yo.
"¡Linda! ¿Estás pasando por mucho estrés? Mira este hueco que tienes detrás" exclamó Alicia.
Pequeños mounstruos goyescos volaron en mi cabeza, burlándose de mi fe en el futuro. Eran mis miedos.
"Deberías hacer yoga y también ir a un médico para que practique algunos exámenes" añadió.
Sostuve la sonrisa durante el tiempo que duró la jornada, pero el cuerpo me empezó a temblar de regreso a casa.
"Mente en blanco, mente en blanco, mente en blanco"...
Lo primero que hice al llegar a casa fue contárselo a mi marido, quién sonrió comprensivo:
"Te puedo decir incluso donde se encuentra ubicado el hueco: es la cicatriz de la cirugía que te hicistes el año pasado. En las cicatrices no crecen pelos", afirmó.
En las cicatrices no crece nada, pero al menos es una señal de que aún estás vivo.



Imágenes: Arcana Bones I y II, de Ytaelena.com

viernes, febrero 05, 2010

Que molleja e frio

Cuando vivía en Puerto la Cruz, en Venezuela, soñaba con conocer la nieve. Mi deseo fue concedido en las navidades pasadas, aunque confieso que apenas pudimos del chalet a jugar con la mierda blanca esa, por cuando estábamos tullido del frío.

Ahora sueño con nadar en una playa de aguas tibias y recibir los besos del sol tropical mientras observo en el espejo el amarillo apio de mi piel y escucho en la radio el pronóstico del tiempo en San Francisco: frío, pero no congelado. No está mal, al menos hay sol, aunque tenga la intensidad de la erección de un hombre de ochenta años.

Vivo en el primer mundo y un sol de tercera apenas sonríe en el cielo.
No me importa, la gente sonríe.

En mi país, una mueca de disgusto permanente mezclada con gotas de sudor tiene secuestrada la alegría de la gente. Les han removido la esperanza quirúrgicamente y postales de blanco inmaculado les susurran en el oído que deben escapar.

Algunos no tuvieron opción y le cantan al calor de Maracaibo enterrados en el hielo de Cánada, pero con energía suficiente para cantar. ¡Qué molleja e' frío, pero estamos juntos!

Al mismo tiempo pienso en la Siberia que Ryszard Kapuscinski describe durante su viaje al IMPERIUM: un lago con bloques de hielo que sirven como tumbas para la gente que murió en los campos de concentración soviéticos, hombres y mujeres que se quedan viviendo en las celdas luego que su opresor se va porque no saben como se vive en libertad, revoluciones populares de una sola voz...


Nieve en Tahoe

lunes, diciembre 21, 2009

Los intelectuales, la cultura y el poder: palabras más, palabras menos



Migración de escrúpulos

El jugador sacó la tarjeta de los "ingenuos". Estábamos matando el tiempo con Apples for Apples, un típico juego de mesa para adultos. Nosotros buscábamos entre las nuestras, entregadas al azar, aquellas que pudieran servir como sinónimo. Entre todas las que le entregamos, él escogió la de "los intelectuales".

Intelectual, aquel "que realiza actividades que requieren preferentemente el empleo de las facultades del intelecto" según el diccionario.

Intelectual, aquel que "cree que puede cambiar el mundo con sus ideas", decía la carta del juego, situando el rema entre los terrenos del soñador, el engreido y el ingenuo.
La recontextualización, empujada por un forzado sentido del humor, nos dejó cabizbajos.
Coño, Roland Barthes, tus ideas siguen erosionando nuestro discurso y nuestra fe. Al menos para nosotros, quienes nos creíamos capaces de cambiar el mundo.

Ahora a lo sumo, adaptamos nuestra habladera de paja a nuestro contexto, para poder sobrevivir. Y de tanto repetirlo, terminanos creyéndonos nuestras mentiras.
Este artículo viene a colación después de leer otro del Señor Cobranza sobre "Por el Medio de la calle". Sergio "Cobranza" Monsalve realiza una buena crítica a la manera como se realizó el último festival "Por el medio de la calle" en Chacao. Especialmente pone el foco en la paradoja de una cultura popular financiada por partidos políticos y empresas de consumo, curada por "la misma gente chevere de siempre" y representada por artistas escogidos de manera arbitraria bajo el criterio de la panitocracia.

Aquí en San Francisco (California) ayudo como voluntaria en un proyecto llamado Mission Arts & Performing Project (MAPP) que -aparentemente- comparte con "Por el Medio de la Calle" el concepto de llevar arte a las masas en un escenario urbano. La diferencia es que el MAPP no es en el medio de la calle, sino en los espacios que las familias de este animado-pero-económicamente-deprimido vecindario nos ceden (aunque también hay galerías). No se le dice no a casi nadie, por cuanto hay un compromiso implícito entre los curadores de darle cabida a cuanta gente sea posible, e incluso conservamos unos espacios "latentes" que curamos a última hora para aquellos rezagados en tiempo o contactos. Como dicen, "siempre hay un huequito para ti." Tampoco se trata de "llevar arte a las masas" sino que la comunidad se involucre en el proceso creativo, y no solo como expectadores. No hay partido político o institución que apoye el evento por cuanto no es una ONG o una organización sin fines de lucro. Es tan solo un grupo de gente que decidió hacer algo depinga y se encargó de hacerlo de forma tal que nadie puede reclamar autoría. Creo que los neohippies lo llaman empoderamiento (empowering), o algo así.

Problemas hay, claro. Andamos pelando, pobres, porque no podemos recibir dinero ni patrocinio de nadie, más allá de donaciones en voluntariado o favores. De paso, el proceso organizativo es orgánico, es decir, un cogeculo multiétnico y cultural. Peleamos, la cagamos a cada rato, nos reconciliamos e incluso algunos voluntarios deciden montar tienda aparte, tratando de realizar su visión ideal de lo que debería ser la cultura. Pero siempre tenemos en común que somos parte de una comunidad que cree en el futuro. Ese futuro va para 6 años, 1000 artistas (incluyendo algunos que han expuestos en el MOMA, con becas Fulbright o proyectos musicales del TED) y entre 8 a 16 locaciones en cada evento, cada 2 meses. Eso sin contar los curadores de arte callejero que prepara formalmente el Red Poppy Art House o que se forman a los coñazos gracias a la tutela de otros, más veteranos. Ustedes pueden juzgar los resultados aquí en htt://sfmapp.org

Somos gente común con pretenciones de intelectuales que bien podríamos encajar en la descripción de "ingenuos" de Apples for Apples. Sin embargo, no intentamos cambiar el mundo sino el pedacito de espacio-tiempo que disponemos.

Musicos, artistas, artesanos, curadores, dueños de antros y casas de familia, etc... TODOS TRABAJAMOS GRATIS por el privilegio de poner nombres, de llevar el nombre de nuestra comunidad, de hacernos un nombre.

Palabras más, palabras menos, como dice la canción de Calamaro

Hace unos cuantos meses conversé por FB con una vieja amiga sobre cómo podríamos hacer un MAPP en Caracas. De esa manera podríamos educar a la gente cómo preparar sus propios eventos, sin necesidad de apelar a gobierno, patrocinantes comerciales o cogollos culturales. Quería regalarle un poco de sentido de pertenencia a los caraqueños, el poder de hacerse un nombre como ciudadanos, así sea en escala chiquita.
¿Dónde hacerlo? ¿En Chacao, La Candelaria, Los Palos Grandes, en Catia, en Petare, en Santa Mónica....? No importa la cantidad de nombres que enumeré, igual me tocó bajarme de esa nube. El tejido necrótico de esta ciudad no iba a permitir.
¿Gratis? ¿Estaría los ciudadanos dispuestos a donar su tiempo para hacer algo por su barrio sin esperar retribución monetaria?
¿En la calle? ¿Con el permiso de quién? ¿De los malandros?
¿Libertad creativa? Así me iba a meter en problemas...


En una clase de posmodernidad ciencias de la comunicación que tuve con Juan Barreto, hace MUCHO tiempo atrás, Juan invocaba el poder de los divos posmodernos del discurso -como Derrida o Baudrillard- para erosionar los simbolos lingüísticos de las masas. En otras palabras, quién pone el nombre, tiene el poder.

Cuán cerca estaba Juan de poder experimentar con sus teorías en una masa cebada por el hambre y el resentimiento, en una clase media apática que se creía representada por unos medios tontos-ciegos-sordomundos, en una clase privilegiada -aún- carente de arraigo.

Me acuerdo que Juan nunca miraba a los ojos cuando hablaba. :(
Cuando volví a ver a Barreto, en ese momento convertido en alcalde, era para decir adiós. Quería que el país me lastimara el corazón para no volver la vista. Así que me puse en la cartera mi última apuesta y esperé...

Un gentil caballero me contaba como pagaba sus tarjetas de crédito con dinero de CADIVI, pero sin cupo. Era del tipo "si vamos a cenar y a bailar te digo cómo".
Si fuera pobre y chavista, pero emprendedora, me hubiera quedado pelando bolas.
Si fuera pobre y chavista, pero corrupta, me hubiera quedado rica.
Si fuera pobre y apolítica, pero corrupta, me hubiera enchufado a algún viejo y me hubiera quedado rica.
Era pelabolas-pero-educada, apolítica y tengo algunos principios.

Cuando por fin hablé con Juan, sudaba excusas sin parar, babeaba palabras.
Creo que le pregunté cómo había salido el experimento.
No me acuerdo que respondió.

Una chorrera de años después, me encontré otro simpático-pero-peligroso gordito criollo. Eran nuestros ruidosos vecinos de cuarto durante nuestra luna de miel en Los Roques. El chico era un brillante ex militar dedicado a la seguridad privada con un discurso entre cínico y divertido y un nivel de ostentación discretamente chocante, tipo guiski 15 años meneado a dedo. ¡Guau! ¿Les dije que era brillante? La verdad, mi esposo y yo quedamos impresionados. Lo más talentoso de nuestra boliguesía nacional, con conciencia de su papel dentro del engranaje rojito. Un chico Gattaca chavista, una de las manos que va a terminar moviendo la cuna de nuestro país, que anda ahuevoneado.

"¡Qué inteligente y qué peligroso! Pobre Venezuela", dijo mi Hank Chinaski.

Ahogados en el mar de la felicidad

"Ahogados en el mar de la felicidad"
Acrílico, acuarela y tinta sobre panel de madera
2009
Por Ytaelena Lopez

miércoles, julio 29, 2009

De salvar el mundo, morales prestadas y arte



MIGRACION DE ESCRUPULOS #?

A veces cuando tengo unas ganas terribles de escribir me voy al refrigerador, agarro una cerveza (o helado en su defecto), me siento en el sofá con una revista Vogue robada al vecino y espero...

El remedio casi nunca me ha fallado desde que llegué a esta ciudad hermosa y confusa que es San Francisco. No sé a quién echarle la culpa. Creo que tiene que ver con la niebla que me pone el corazón chiquitico.

Pero no puedo dejar de negar que al ver a mis otros compañeros intentando "salvar al mundo" me siento un bicho raro. Hasta mi querido HANK logró que su proyecto ARCHIVD para salvar el conocimiento que flota en la web buscando un suelo donde echar raíces fuera reseñado por el New York Times.

Claro, no siento culpa. Al final se trata de ambiciones, que es la textura más aspera de los sueños. Algunos de ellos parecen lijas de uñas para lobos, por cierto.

Por eso me siento libre de compromisos de morales prestadas.

Por eso hago arte.

Disueltas en grasa / oil soluble womans

miércoles, febrero 18, 2009

Elecciones #15F o el gobierno que merece el pueblo... ¿cuál pueblo?



Migración de escrúpulos XLXI

"Eso de que cada pueblo tiene el Gobierno que se merece es un error, porque no existe el pueblo como tal, sino sólo individuos sueltos que se reunen y suman a la hora de votar, pero eso no significa que todos piensen igual o que la opinión mayoritaria sea la siempre aceptada siguiendo la famosa regla de dónde va Vicente".
(Federico Jiménez Losantos)

Comienzo este post con esa cita porque yo fui una de las primeras en escribir en mi FB y en mi twitter que "Cada pueblo merece su gobernante", presa de un despecho amoroso-político. Pronto me di cuenta que la frase de Simón Bolivar se había convertido en un lugar común en la blogósfera venezolana, que nada tiene de boba, aunque sí de visceral.

¡Tantos venezolanos que se sienten excluidos de un proyecto de país común, votado por una mayoría ligeramente superior, también venezolana!

Porque la frase, pronunciada durante el desmonoramiento del proyecto de la Gran Colombia (si no me equivoco), delata el despecho que sentía el Libertador; un sentimiento tan hondo contra sus connacionales que al final de su vida lo hizo emigrar a Colombia, donde murió.

Personalmente yo tampoco pude reconocerme en la decisión de aquel 54% que decidieron darle a Hugo Chávez la posibilidad de perpetuarse en el poder y eliminar de un plumazo la alternabilidad de poderes, uno de los principios de la democracia. ¿Cómo es posible que SI apoyen un proyecto que afecta la libertad de expresión, fomenta el odio y erosiona la calidad de vida de la gente?, me pregunto.

Pero eso mismo fue lo que me preguntó mi amigo Ray, con el cuál estudié literatura y al cual respeto mucho: ¿Cómo era posible que no apoyara un proyecto que rescata los derechos políticos del pueblo, promueve la participación y mejora la calidad de vida de los pobres en Venezuela a través de las misiones?

Ambos tenemos la razón a medias, y en el medio se encuentra el país donde ambos habitamos. Es decir, la respuesta a ambas preguntas la debemos construir AMBOS, porque nos jugamos el futuro del territorio en el cual ambos vivimos (física y emocionalmente).

Yo voté por el NO pero me reconozco en aquellos que lo hicieron por el SI en cierta manera, porque yo también sufrí no tener alguna forma de representar mi puntos de vista en un país donde la diferencia es mayoría, pero sigue sintiendose excluida (como dijo Reindertof en un comentario). Pero también me identifico con un ideal de país donde la movilidad social es difícil, pero posible (porque yo lo vi en carne propia), y donde la esperanza se basa en la recompensa del esfuerzo personal.

Lamentablemente la otredad persiste, aunque el grupo social sea otro. Pero, ¿qué es la otredad?

Belasteguigoitia propone que el otro es a quien se le dificulta negociar su propia representación. El otro no puede representarse por sí mismo. No posee ni la lengua, ni la autoridad, ni el discurso para lograr representarse. Entonces, el otro requiere un sitio, una localización, una operación interpretativa y mediadora.


Aún sigo creyendo que la libertad individual prima sobre los sueños colectivos, tal como propugnó Paul Valery ante la ONU en su discurso, cuando la locura fascista se cernía sobre Europa. Pero cuidado, "Es muy bonito tener libertad para pensar, !pero aún hay que pensar algo!" (Valery & Artaud, 60).

sábado, enero 10, 2009

Despeinada o del arte de tener una hebra de autenticidad



Migración de escrúpulos XLX

Por más que lo intente, nuca he podido hacerme una cola de caballo decente. Los cabellos se me escapan como palestinos rebeldes intentando franquear el cerco de gelatina al cual los someto. A veces quedan amontonados en un irregular paisaje de copetes indiscretos y espirales en gueto. A veces enmarcan mi rostro con una irregular patilla que le causarían envidia a Elvis.

Así es él. Nunca cuadra, no se deja someter a las tantas categorías que yo o las proyecciones de mi misma han intentado: estudiante de colegio de monjas (agraciada con piojos y media beca), heredera de intelectuales y políticos venidos a menos (un poco más abajo que la pata, es decir, el suelo), cazadora de utopías domésticas de bordes dorados y secador de peluquería, activista de causas sociales derretidas bajo el sol, periodista de maquillaje impecable y pluma implacable...

Nada, el pelo se estira en una Asana de yoga, retando incluso a la gravedad, escribiendo un compromiso con una persona que ya no es desconocida a fuerza de tanto emigrar de piel.

Pelo lindo me solian llamar.



Ahora uso sombrero.

El dibujo pertenece a la artista Paz de la Calzada.

lunes, julio 21, 2008

Una vida que se pierde, una herida que se abre.

Migración de escrúpulos XLVIII

Pepe, para ponerle algún nombre, es un chico muy guapo y simpático. Su generosidad va más allá de lo ordinario y le tiende la mano a cuanta persona lo necesite, incluyéndome. Por eso todo el mundo lo quiere.

Pepe es talentoso, extremadamente talentoso. Sabe tocar la batería como ninguno y de paso compone música. Es lo que llaman los gringos un "raw talent", un talento en bruto.

Estas cualidades le han ganado el respeto de sus amigos y la admiración de las mujeres, las cuales cambia con la misma frecuencia que sus interiores. Todos lo quieren, a pesar de algunos detalles que rompen con su estampa de cantante de rock.

Últimamente el chico ha estado un poco errático. Su guitarra no se escucha tan a menudo como antes. Ha sido sustituida con el sonido de ruidosas parrandas, violentos orgasmos y súbitos silencios.

A veces también escucho el llanto desesperado de Louise, que cada día se mezcla con un jadeo ocasional.

Un par de veces he pasado por su casa con la esperanza de encontrar viejos amigos, pero han sido sustituidas por algunas caras nuevas. Un consenso de de ausencia de sonrisas me expulsa del lugar.

He tenido -por fin- oportunidad de hablar con mi amigo. Bueno, hablar es un eufemismo, por cuanto Pepe ya no escucha, lo cual convierte la conversación en un monólogo. Pero al menos es el mismo Pepito generoso... creo.

Me lo he encontrado un par de veces, a veces en la mañana, otras en la tarde.
Siempre tiene tiempo para ayudarme con las bolsas o a cargar la ropa desde la lavandería. ¿Cómo hace para pagar las cuentas?

De un tiempo acá un señor muy educado frecuenta la casa de Pepe. Al principio pensaba que era otro amigo más de el galán, cada día venido a menos. Pero se ha terminado de convertir en su sostén, por cuando Pepe se ha quedado sin papeles, sin trabajos y también sin amigos.

Pepe ha dejado su casa para mudarse a una locación desconocida. A veces lo extrañamos, pero nos habíamos distanciado un poco de él porque no nos gustaban sus amigos. No me agrada la gente que no mira a los ojos o que vive en estado de paranoia autoinducido.

Nos volvimos a encontrar a Pepe en la calle, acompañado de dos rubias despampanantes y el señor-muy-educado. Pepe aprovechó la oportunidad de nuestra presencia para dejarnos a los bombones y darle una ronda al local nocturno. ¿Qué podemos conversar con dos mujeres en-estados-alterados que de paso no hablan español?

Esa misma noche noté al señor-educado y a Pepe hablando en una esquina. Una certeza me llena de dolor al tiempo que mi esposo me implora mirar hacia otro lado. Pepe se acerca a mi a darme un beso cariñoso mientras el señor-educado se retira fuera de mi campo visual con otro chico latino que oculta su cara tras un sombrero.


Louise, a quién el señor-educado parece cortejar, se ha acercado a nosotros... llorando. Pepe la ha rechazado, justo cuando se encontraba en la parte más alta de su montaña rusa de nieve. Louise no puede más. Pepe hace rato que lo perdimos.

Mal de ojo VI.jpg

Mi gente se ha convertido en carne de cañon. Un sistema sordo-mudo les destrima el corazón y el mounstruo de la droga se come su alma.

miércoles, julio 09, 2008

Realismo mágico: la inseguridad en Venezuela

Migración de escrúpulos XLVII

* (en) Venezuela LocationImage via Wikipedia"A mi me gustaría ir a Venezuela", dijo la dueña de la tienda de juguetes en Noe Valley, San Francisco. Creo que mi sonrisa era como la del hada que compraba para Koral: plástica.

"Siento que algo me llama a visitar ese país, pero temo que sea..." La señora tiene ojos sinceros, de esos que se achinan cuando piensa o sonríe. Me volteo intentado -sin éxito- buscar al niño al cual le dedica el giño del silencio.

Sólo me encuentro con el rostro infantil de la nostalgia. La de ella y la mía. Parece que ambas compartirmos la culpa de comer de las vacas del sol, consumiendo de esta manera nuestra esperanza de regresar. ¿Porqué vinimos a parar aquí? ¿Ambición o miedo?

"¿Temes que sea muy peligroso?", le respondí.

"Sí, exacto", dijo mientras regresaba las pequeñas hadas a su montaña de fieltro, excepto una, la del cabello oscuro. Una elección acertada para mi amiga y compañera de poesía, quién solía tener su casa repleta de hadas que veía en medio del humo y el tarot.



"Puedes evitar el riesgo. No tienes que ir necesariamente a la capital, Caracas, que es una ciudad muy violenta." Al decir eso, inmediatamente me transporté a los tiempos en los cuales trabajaba para El Universal en la Avenida Urdaneta. Una bizarra rutina se había instalado en la vida de los reporteros que trabajaban allí: la lluvia de balas a las 3 de la tarde, justo a la hora del café. Por ello blindaron los vidrios a prueba de balas.


"Puedes ir a las montañas de Mérida, a los llano o incluso mejor, a la playa", agregué , mientras recordaba mi infancia en Lechería. Cuando tenía 7 años me encantaba escaparme del complejo residencial donde vivía con mi mamá y mi hermano para ir a buscar ponsigué, una fruta parecida a ciruela. El problema es que el árbol estaba a 8 cuadras de distancia de mi casa, un poco lejos para una pandilla de mocosos estudiantes de primero y segundo grado, solitos. De cualquier modo, nunca nos pasó nada.

"¿La costa? A mi me da un poco de miedo las costas venezolanas", dijo.

"¿Porqué?"

" Es que unos piratas asaltaron el yate de una amiga en Morrocoy. Llegaron en la noche en un barquito y se llevaron todo. Mi amiga se salvó porque se escondió en el baño, pero los demás, una pareja de mi edad (casi 60 años), los acuchillaron y los dejaron allí, tirados a la buena de Dios".

Me quedé fría, esperando que me tragara la tierra. "I am sorry", babeé a modo de disculpa ajena.

"No te preocupes", sonrió con sus ojos de agua. ¿Y tú de donde eres?"

"De Venezuela", senda cagada de país. :(


Zemanta Pixie

domingo, junio 29, 2008

Cincuenta arepas en mi camino

Migración de escrúpulos XLV

Ayer preparé casi 50 arepas en la casa de una amiga en Oakland, California. ¡CASI 50! Eso sin contar con los huevos revueltos con chorizo, con las tajadas con queso blanco y las caraotas refritas con papelón (al estilo oriental) que preparó mi cuñada.

Todo empezó con el 'bendito' email que me reenvió mi tío Alí:

"Ahora somos los extranjeros contemporáneos que luchamos por mantener nuestras costumbres, recuerdos y valores en unos espacios que no nos son tan familiares. Con climas tan diversos como duros de asimilar y de sobrellevar. Pasamos de nuestros sabrosos rayos de sol tropicales a nevadas que nos entorpecen la puerta de salida de la casa. Así, encontramos un ajiaco divino en Nueva York, congrí en Minesotta y unas arepas caraqueñísimas en Bruselas."

Y lloré, !Qué carajo! Moqueé como una pendeja mientras recordaba los sancochos de mi abuela, acompañados por cazabe y aguacate. Ni siquiera el dulce batido de parchita con mango que me preparé (hecho a partir de concentrados de frutas colombianas comprados en el supermercado mexicano) me quitaron la nostalgia.

Decidí retomar la costumbre de mi abuela y organizar un arepazo. Tenía la excusa perfecta: mi hermano regresaba a Venezuela y mi hermanita putativa se iba a hacer un reportaje investigativo sobre la destrucción de la selva maya en Guatemala.

El caso es que en vez de las cuatro personas -más dos de ñapa- que componen mi familia , llegaron más de 25 personas a la casa. Cada una de ellas trajo algo inherente a su cultura: una comida asiática, otro repostería alemana, uno frambuesas que cultivan en los campos-donde-se-habla-español, la otra preparó una ensalada ecléctica -muy californiaba, aquella leche de soya porque es vegan, los muchos un pocotón de alcohol. El caso es que todos querían celebrar el arepazo como una metáfora de sus mismas raíces y a la vez como una declaración de principios más alineadas a un sentido de gratitud con la vida más que a unas coodenadas temporales.





Zemanta Pixie

miércoles, junio 25, 2008

Sopa de letras... ¿No importa el idioma?

Don Quixote and his sidekick Sancho Panza, by Gustave Doré: their character contrasts are made manifest not only by their behavior, but their physical appearance.Image via WikipediaMigración de Escrúpulos XLIV

¿Qué carajo hago en esta vaina?

A veces siento que estudié la carrera correcta en el idioma equivocado, pero ¿qué carajo iba a saber yo que me iba a mudar a los Estados Unidos donde mi lengua es "una amenaza a la identidad nacional" como una vez escuché mientras echaba espuma por la boca? Mi querido Cervantes, no sabes cuanto extraño tus "desguisados" y otras cosas "de las cuales no me quiero acordar".

Otras veces pienso que estudié la carrera correcta, pero la desarrollé en forma errada. Hubiera podido continuar como modelo de pasarela, luego pasar a concursar en el Miss Venezuela y luego a Venevisión para convertirme en reportera del tiempo (porque me falta chispa para ser animadora de lotería). Como corolario a esta extraordinaria carrera (que toda madre venezolana sueña para su hija) hubiera podido acompañar a Kiko como su "hija mongólica" en su programa, en vez de Carla Angola, o hubiera podido ser la Patricia Poleo "superstar" de los chismes, perdón, periodismo. Juro que lo intenté: me operé las tetas y otras cosas más. Sin embargo, me faltó lo más importante: una cirugía plástica de cerebro.

Pero tampoco lo de escritor me resolvió mucho. Tengo un montón de años escribiendo y muchos reconocimientos, pero aún no le veo el queso a la tostada. Después de tanta "comedera de mierda" (donde tengo la mitad de la culpa), sospecho que soy víctima de una soberbia asquerosa que me hace creer que soy escritora. Quizás no se trata de falta de inteligencia sino de exceso de banalidad. Quizás no soy tan buena como pensé, pero no puedo parar de escribir, no puedo.

La rabia mueve mi pluma y últimamente encuentro muchas excusas para incendiar la casa.

Probáblemente me faltaron bolas para hacer lo único que me da alegría sin desangrarme emocionalmente: pintar. Pero el miedo al fracaso económico y la facilidad me detuvo en un día de de 24 horas (a lo James Joice) que me tomó leer 10 años. Minutos de letras sin color y con sabor a polvora.

Ahora estoy aquí, encindida entre lo online y lo of line. Una ciberactivista social sin cara o una excentrica artista de olfato comercial. Pocos entienden mis andanzas de Sancho Panza, más allá de lo online donde no tengo que traslucir en mi habla mis miedos. Muchos se conectan con los ojos que dibujo porque pueden ser los tuyos reflejados en el espejo de mi arte, sin importar el discurso.

Grecia (detalle)


Zemanta Pixie

miércoles, junio 18, 2008

El frío desierto de la lengua

Migración de Escrúpulos XLIII

Escribo acobijada por soberbias montañas rosadas cubiertas de nieve. Reno es una ciudad salpicada en el medio de un desierto ingrato, donde el invierno es tan cruel como el verano. Abundan los casino, la mala comida y la pobreza (aún no sé de qué tipo).

En el supermercado no encuentro alimentos frescos más allá del cerdo y el pollo. Casi todo es congelado y empaquetado en raciones gigantes, como para sobrevivir a una nevada. Al final termino pagando $45 por unos huevos, jugo orgánico, cereal, leche descremada, pan integral y un queso de cabra no más grande que mi dedo pulgar. Me siento estafada.

Intento comer en la calle, cerca de la universidad donde realizo el curso, pero no tengo éxito. Nada baja de $9 la ración por una hamburguesa regular y una ensalada improvisada en el mejor de los casos. Creí que iba a tener más suerte en el buffet del casino, pero lo único que me atreví a comer fueron unos camarones congelados con ensalada sin aderezo.

Luego de eso, el molino gigante de cinco pisos dentro del edificio rodeado de máquinas tragamonedas y mesas de blackjack me pareció una patraña, así que dejé el lugar corriendo mientras los viejitos gastaban sus pensiones en silencio.

Me encuentro linguisticamente desolada y quizás eso afecte mi percepción de este lugar. No encuentro quién entienda mi forma de sentir "en español". Mi compañero de piso, un editor proveniente de Miami me dice "hola" y "gracias" para procurarme algún consuelo. Es -a ratos- suficiente y aprecio el esfuerzo de una conversación inteligente. Al menos es mejor que ser un vegetal, invisible, , marginada de las conversaciones por no entender todas las idiomatic expressions. Cuando abro la boca siento unos ojos acuchillarme con una sospecha afilada y caigo en la tentación de demostrar -en forma forzada- mi inteligencia mientras la lengua se me pega al paladar.

Sin embargo, me siento agradecida con la oportunidad. Reno ha sido generoso en lecciones de vida. Me regaló paciencia y humildad. Además, nunca he aprendido tanto -y en tan poco tiempo- sobre lo que significa hacer periodismo y ser inmigrante en Estados Unidos.

viernes, mayo 16, 2008

Fantoches sin visa

>Migración de escrúpulos XLII



fantoche from blu on Vimeo.


Hablaba con mi amigo Rodolfo en Caracas e intentaba convercerlo de venirme a visitarme. Cosa dura, porque los intelectuales venezolanos de tradición europea suelen arrugar la cara cuando les nombras a Estados Unidos. Parece que la sola idea de poner un pie en el Imperio les causa tanta indigestión como comerse una cajita in-feliz de MacDonald con un Micky Mouse de plástico tóxico como recuerdo.

Tiene un poco de culpa la historia universal que pretenden "escribir" los neocon y su presidente George W. Bush, tal como observa Lluis Bassetts.

"Ahora somos un imperio y cuando actuamos creamos nuestra propia realidad. Y mientras vosotros estudiáis esa realidad, de forma racional, nosotros actuamos de nuevo creando otras realidades, que también podéis estudiar, y así es como son las cosas. Somos protagonistas de la historia, y vosotros, todos vosotros, os quedaréis ahí estudiando lo que nosotros hagamos". (Karl Rove)

¡Qué infamia!

También es una herida muy honda para la dignidad del Tercer Mundo, demasiado hambriento por las temibles políticas macroeconómicas del Banco Mundial, demasiado lastimado en su amor propio con promesas inclumplidas como las del TLC con Colombia.

Y como si no fuera suficiente, está la humillación de pedir una visa de turistas en la Embajada Americana. Hay que pagar $24 por 15 minutos al teléfono para que te concendan una cita 3 meses después. Cuando llega el día, tienes que traer los estados bancarios de los millones que -NO- tienes más un montón de pendejadas más. Al final solo un 5-10 por ciento de los que se aguantaron esa cola infernal por ese modelo a escala del Pentágono que es La Embajada reciben el beneplácito para ver al Pato Donald.

Los demás que se jodan. Como decía Iracundo (vía @Gendanperox): "¡El C... de tu madre!!!"

Generalmente el consuelo es proyectar la imagen balurda que tiene Miami sobre todo un país. Es decir, una ciudad plástica y rosada, llena de gente pantallera que se la pasa en un Mall (centro comercial) gastándose el sueldo de los dos trabajos (única manera de pagar la cuenta) y echando pinta en una playa llena de muscu-locas.

Verdades a medias, vistas bajo el cristal del prejuicio... o bajo la propia imagen que tienen ellos de sí mismos.

Por tal razón no me sorprende que mi amigo, prefiera agarrar ese dinero e irse a Europa. ¿Miami o Madrid? La elección es simple. O quizás no tanto, especialmente con los sueldos que ganan los periodistas "independientes" en Venezuela.

EL caso es que de nada valieron mis argumentos para convencerlo de venir a visitarme a San Francisco. La belleza de su arquitectura. El cocido sabroso de su cultura alimentada de mil raíces. Sus 4 librerías por kilómetros cuadrados, cosa que solo puedes ver en mi barrio.

Me deleité con el recuerdo de una en especial: Adobe Bookstore. Un sitio mágico, lleno de montañas de libros usados bajo una lógica secreta de los colores, lleno de sofás desvencijados y una galería super moderna detrás. Los fines de semana casi siempre hay música, sea punk rock o jazz clásico. Pero lo más bonito de todo es la humanidad de sus dueños, un par de hippies que -creo- viven en el colchón encima de la vitrina. En las noches más fría suelen darle cobijo y una taza de té a los mendigos, que por un momento olvidan sus des-crack-ias y se transportan a mundos imaginarios, al American Dream.

jueves, mayo 15, 2008

Cha, cha chá!

Migración de escrúpulos LXI

Estoy acá, feliz, y un compás musical late dentro de mí.

Tic-toc, tic-toc.
Tic: vuelvo al periodismo duro, a la escritura a través de una columna.
Toc: casi gano una subvención para hacer un proyecto que podría haber ayudado a muchos latinos.
Tic: reformulo el proyecto en otro, más simple, que implica info-educar a nuestra gente que escribe en español en los Estados Unidos.
Toc: Las ausencias de la gente que amo -esa que no vuelve más- se acumulan en mi espalda.
Tic: La musa me inspira a pintar, escribir, volver a los performances con el apoyo de mi comunidad.
Toc: La incertidumbre se acumula entre la novedad desagradable y el resultado de un examen médico.
Tic: Gracias Dios por la vida

TENGO FE EN EL FUTURO.

Los días florecen con el verano en esta hermosa ciudad llamada San Francisco y en el modelo a escala de Caracas que tengo en mi memoria.

martes, mayo 13, 2008

Puente Project, el sol en el rostro

Los adolescentes son el grupo más exigente del mundo; su honestidad brutal es capaz de desnudar todos tus argumentos y dejarte en pelotas frente al caldazo. Así lo pude comprobar este fin de semana, cuando hice una disertación sobre lo que significa el oficio del periodista, sus gratificaciones y sus retos.

- ¿Cómo supistes que querías ser periodista?
- ¿Es necesario estudiar una carrera universitaria para convertirte en periodista?
- ¿Es una profesión donde se gana dinero?
- ¿Cómo influye tu condición de latina en el ejercicio del periodismo?

Muchas preguntas más fueron hechas; algunas con un escepticismo no común en unos niños de apenas 14-15 años. Pero son chicos que viven en condiciones de vida bastante agresivas para su desarrollo, en barrios donde la preocupación primordial es llegar sanos y salvos a casa. Pero esos niños son el futuro, la generación que se va a graduar en el 2011 y nos va a hacer sentir orgullosos. De ellos depende que el español se mantega vivo como lengua en los Estados Unidos, que el racismo contra los latinos pase a segundo plano, que florezca el sentido de pertenencia a esta tierra de promesas (y desencantos).
El niño latino
Yo miraba a mi amiga Kara Andrade, extraordinaria periodista multimedia, y podía ver el futuro de estos muchachos. Sus padres llevaron el sol en sus espaldas, ahora ellos lo llevan en sus rostros. Y me sentí orgullosa.

Gracias a Miesha Clipper por haberme invitado a participar en las charlas de Puente Project ese domingo en la universidad de Berkeley.

:)

(El dibujo lo hice en un momento de descanso durante la conferencia)

lunes, abril 21, 2008

La corta y maravillosa vida de una utopía caribeña

Migración de escrúpulos LX

Hoy me siento un poco feliz y un poco triste.

Un poco feliz porque acabo de romper mi marca al leer un libro escrito en inglés en menos de 3 días, lo cual es un logro. Sí, ya sé, eso lo puede hacer mucha gente; pero desde hace algún tiempo decidí que el parametro de mis triunfos y fracasos soy yo misma. Ya la tengo bastante dura aquí en gringolandia como competir con mis pares sobre quién es más cool en un país que ya no habito.

Fue un viaje de 335 páginas, muy intenso y a ratos doloroso. Es doloroso reconocer que ese Macondo maligno y olvidado por Dios que describe Junot Diaz no es solo Santo Domingo, sino también Venezuela. Un lugar atroz donde Kronos se devora a sus propios hijos para luego usar sus huesos como palillos. No pude evitar llorar cuando The Brief Wondrous Life of Oscar Wao llega a su fin... un gordito-pendejo más aniquilado por sus creencias, por meterse con el fantasma de Chávez, perdón, Rafael Trujillo.

"Qué más ciencia ficción que Santo Domingo? ¿Qué más fantasía que Las Antillas?", destila Junot.

Tierras atroces las nuestras, cogeculos maléficos, donde el amigo de mi enemigo es mi enemigo. Nadie se salva, ni el próspero empresario que se hace la vista gorda ante la maldad para cuidar su pellejo, ni la mamacita que sueña con un príncipe de cualquier calaña sin darse cuenta que podría ser su Macbeth caribeño. Mucho menos un jovencito enamorado de sus propios ideales. Exilio, violación y muerte es el saldo cuando vives en el Corazón de las Tinieblas a la orilla del mar.


Oscar me recuerda a los reclutas, mocosos venezolanos, que salieron con sus novias de paseo buscando el amor en medio del despelote de la Plaza Francia y amanecieron en el medio de los matorrales con un mosquero en la boca.

Beli me recordó a mi hermana con su pasión, su anatomía explosiva, sus ojeras. Hoy, cuando me encontré otra foto, me devolvió una mirada triste. La misma mirada de todas las niñas enterradas en vida en vertederos de mierda, perdón, pueblos. No saben como me cansa llorar.

Lola me recuerda a mi, nadando en el medio de un mar de promesas para evitar ahogarse. Vamos en la sueño americano, tratando de no ahogarnos en medio de olas migratorias, tiburones xenofóbicos y nubes de nostalgia.

Espero poder llegar. Hoy me demostré a mi misma que disfruto remar en un idioma ajeno, a una velocidad decente. ¿Qué viene ahora?

Escribir para poder dormir.

Pintar para no llorar.


el escape.jpg

domingo, abril 13, 2008

Sucedió en CaraCaos





MIGRACIÓN DE ESCRÚPULOS LIX

"Como en Caracas todo está candela, hay que mover la cadera", suele decir un amigo. El punto es que no hay límites. Es un incendio de emociones, una paradoja política, una hipérbole humana... como el femur humano que Cacao se encontró caminando en la calle.

O como el mendigo que violó a una perrita hasta matarla, como relata Luis en un comentario demoledor sobre el último Migración de Escrúpulos que escribí. Su anecdota me dejó fría, asombrada y me hicieron coincidir con él. "De verdad, no se dónde he vivido, que me he mantenido alejado de toda esa baba sicotica", dijo.

Baba sicótica. Ciudad esquizofrénica. ¿Álguien más tiene algo más que decir? ¡Pues claro! Mucha gente tiene un grito ahogado en la garganta. Otros simplemente ya enloquecieron y hablan de meterle niples por el culo a la gente, mientras las cenizas de un cadaver enturbian la vista al Ávila.

¿Pero porqué hablamos de política... otra vez? No es necesario tocar ese tópico tan gastado cuando un cochino flota en las aguas del río Guaire. Sucedió en diciembre del 2007, a la altura de La California Norte. Los conductores estacionaron sus carros en plena autopista Francisco Fajardo para ver el portento rosado flotando por las putrefactas aguas. "Si fuera un cadaver, Ok. ¡Pero un cochino justo cuando todo el mundo se está comiendo un cable (1)! Un verdadero crimen.

¡Ah! se me había olvidadod decirles que en mi ciudad es la capital de una Cagada de país donde el criminal manda y las autoridades se esconden. Sólo en Caracas, el policía te da una descripción detallada del violador de turno que ronda los precintos de tu universidad para que puedas correr tan pronto como lo veas. "¿Porqué no lo atrapan?" pregunté ingenua en aquella ocasión. La respuesta fue la misma que en otras situaciones:

"NO ES MI PROBLEMA", dijo.

No fue el problema de los vigilantes de turno de la universidad cuando una piedrita se deslizó hirviendo entre mi pecho. Al sacudir mi blusa no encontré un meteorito sino una bala. El susto dió paso a un ataque de pánico y la reacción solidaria de mis compañeros de clases. Sin embargo, el vigilante sólo subió los hombros como respuesta y nos aconsejó partir antes que llegara otro proyectil traviero. Simplemente:

"NO ME PAGAN PARA ESO", dijo.

No fue el problema del dueño de la librería en Las Mercedes cuando el cuidacarros sacó un bate escondido detrás del matorral para golpearme por la escasa propina recibida. Un carro con seguros automáticos -aunque no tan buenos vidrios- fue mi salvación en esa ocasión que se convirtió, una vez más, en otra anecdota real de nuestra Babilonia favorita.




La última vez que estuve en Caracas, un pitbull era el protagonistas de las páginas rojas. Al parecer Roque (así se llamaba el perro) se comió a mordiscos a un niño de dos años, mientras su mamá llenaba unos pipotes con agua. En esta historia de crueldades innecesarias (al perro lo tenían amarrado con un alambre y fatalidades previsibles se cuela lo inverosimil, en su versión más bizarra. Y para muestra un botón:

Un novel agente simulaba ladrar para llamar la atención del perro mientras que otro colega aprovechaba el agujero de una lata de zinc para gritar "Roky, entrégate que estás rodeado". (Diario El Universal)

Me cansé de adjurarle a Hank que el relato del periodista no era producto de una rasca (3) con una guarapita "envenenada", que era algo "normal" en Caracaos. "¿Normal?', replicó, dejando en evidencia que había perdido mi capacidad de asombro.

¿Pero que hago? Soy hija de la violencia. De tanto andar Por estas calles solo me queda decir como Eudomar Santos: "Como vaya viniendo vamos viendo". O como el grupete de anarkonostálgicos de FaceBook: "Fuck you, I am from Caracas!











GLOSARIO DE VENEZOLANISMOS:

comer un cable (1): Pasar necesidad material, estar en una mala situación económica.
UCV (2) Universidad Central de venezuela... my universidad
Rasca (3) borrachera


CaraCaos es la manera como María Antonieta Madrid llamaba a mi ciudad en su obra "De Raposa y de lobos".