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lunes, diciembre 21, 2009

Los intelectuales, la cultura y el poder: palabras más, palabras menos



Migración de escrúpulos

El jugador sacó la tarjeta de los "ingenuos". Estábamos matando el tiempo con Apples for Apples, un típico juego de mesa para adultos. Nosotros buscábamos entre las nuestras, entregadas al azar, aquellas que pudieran servir como sinónimo. Entre todas las que le entregamos, él escogió la de "los intelectuales".

Intelectual, aquel "que realiza actividades que requieren preferentemente el empleo de las facultades del intelecto" según el diccionario.

Intelectual, aquel que "cree que puede cambiar el mundo con sus ideas", decía la carta del juego, situando el rema entre los terrenos del soñador, el engreido y el ingenuo.
La recontextualización, empujada por un forzado sentido del humor, nos dejó cabizbajos.
Coño, Roland Barthes, tus ideas siguen erosionando nuestro discurso y nuestra fe. Al menos para nosotros, quienes nos creíamos capaces de cambiar el mundo.

Ahora a lo sumo, adaptamos nuestra habladera de paja a nuestro contexto, para poder sobrevivir. Y de tanto repetirlo, terminanos creyéndonos nuestras mentiras.
Este artículo viene a colación después de leer otro del Señor Cobranza sobre "Por el Medio de la calle". Sergio "Cobranza" Monsalve realiza una buena crítica a la manera como se realizó el último festival "Por el medio de la calle" en Chacao. Especialmente pone el foco en la paradoja de una cultura popular financiada por partidos políticos y empresas de consumo, curada por "la misma gente chevere de siempre" y representada por artistas escogidos de manera arbitraria bajo el criterio de la panitocracia.

Aquí en San Francisco (California) ayudo como voluntaria en un proyecto llamado Mission Arts & Performing Project (MAPP) que -aparentemente- comparte con "Por el Medio de la Calle" el concepto de llevar arte a las masas en un escenario urbano. La diferencia es que el MAPP no es en el medio de la calle, sino en los espacios que las familias de este animado-pero-económicamente-deprimido vecindario nos ceden (aunque también hay galerías). No se le dice no a casi nadie, por cuanto hay un compromiso implícito entre los curadores de darle cabida a cuanta gente sea posible, e incluso conservamos unos espacios "latentes" que curamos a última hora para aquellos rezagados en tiempo o contactos. Como dicen, "siempre hay un huequito para ti." Tampoco se trata de "llevar arte a las masas" sino que la comunidad se involucre en el proceso creativo, y no solo como expectadores. No hay partido político o institución que apoye el evento por cuanto no es una ONG o una organización sin fines de lucro. Es tan solo un grupo de gente que decidió hacer algo depinga y se encargó de hacerlo de forma tal que nadie puede reclamar autoría. Creo que los neohippies lo llaman empoderamiento (empowering), o algo así.

Problemas hay, claro. Andamos pelando, pobres, porque no podemos recibir dinero ni patrocinio de nadie, más allá de donaciones en voluntariado o favores. De paso, el proceso organizativo es orgánico, es decir, un cogeculo multiétnico y cultural. Peleamos, la cagamos a cada rato, nos reconciliamos e incluso algunos voluntarios deciden montar tienda aparte, tratando de realizar su visión ideal de lo que debería ser la cultura. Pero siempre tenemos en común que somos parte de una comunidad que cree en el futuro. Ese futuro va para 6 años, 1000 artistas (incluyendo algunos que han expuestos en el MOMA, con becas Fulbright o proyectos musicales del TED) y entre 8 a 16 locaciones en cada evento, cada 2 meses. Eso sin contar los curadores de arte callejero que prepara formalmente el Red Poppy Art House o que se forman a los coñazos gracias a la tutela de otros, más veteranos. Ustedes pueden juzgar los resultados aquí en htt://sfmapp.org

Somos gente común con pretenciones de intelectuales que bien podríamos encajar en la descripción de "ingenuos" de Apples for Apples. Sin embargo, no intentamos cambiar el mundo sino el pedacito de espacio-tiempo que disponemos.

Musicos, artistas, artesanos, curadores, dueños de antros y casas de familia, etc... TODOS TRABAJAMOS GRATIS por el privilegio de poner nombres, de llevar el nombre de nuestra comunidad, de hacernos un nombre.

Palabras más, palabras menos, como dice la canción de Calamaro

Hace unos cuantos meses conversé por FB con una vieja amiga sobre cómo podríamos hacer un MAPP en Caracas. De esa manera podríamos educar a la gente cómo preparar sus propios eventos, sin necesidad de apelar a gobierno, patrocinantes comerciales o cogollos culturales. Quería regalarle un poco de sentido de pertenencia a los caraqueños, el poder de hacerse un nombre como ciudadanos, así sea en escala chiquita.
¿Dónde hacerlo? ¿En Chacao, La Candelaria, Los Palos Grandes, en Catia, en Petare, en Santa Mónica....? No importa la cantidad de nombres que enumeré, igual me tocó bajarme de esa nube. El tejido necrótico de esta ciudad no iba a permitir.
¿Gratis? ¿Estaría los ciudadanos dispuestos a donar su tiempo para hacer algo por su barrio sin esperar retribución monetaria?
¿En la calle? ¿Con el permiso de quién? ¿De los malandros?
¿Libertad creativa? Así me iba a meter en problemas...


En una clase de posmodernidad ciencias de la comunicación que tuve con Juan Barreto, hace MUCHO tiempo atrás, Juan invocaba el poder de los divos posmodernos del discurso -como Derrida o Baudrillard- para erosionar los simbolos lingüísticos de las masas. En otras palabras, quién pone el nombre, tiene el poder.

Cuán cerca estaba Juan de poder experimentar con sus teorías en una masa cebada por el hambre y el resentimiento, en una clase media apática que se creía representada por unos medios tontos-ciegos-sordomundos, en una clase privilegiada -aún- carente de arraigo.

Me acuerdo que Juan nunca miraba a los ojos cuando hablaba. :(
Cuando volví a ver a Barreto, en ese momento convertido en alcalde, era para decir adiós. Quería que el país me lastimara el corazón para no volver la vista. Así que me puse en la cartera mi última apuesta y esperé...

Un gentil caballero me contaba como pagaba sus tarjetas de crédito con dinero de CADIVI, pero sin cupo. Era del tipo "si vamos a cenar y a bailar te digo cómo".
Si fuera pobre y chavista, pero emprendedora, me hubiera quedado pelando bolas.
Si fuera pobre y chavista, pero corrupta, me hubiera quedado rica.
Si fuera pobre y apolítica, pero corrupta, me hubiera enchufado a algún viejo y me hubiera quedado rica.
Era pelabolas-pero-educada, apolítica y tengo algunos principios.

Cuando por fin hablé con Juan, sudaba excusas sin parar, babeaba palabras.
Creo que le pregunté cómo había salido el experimento.
No me acuerdo que respondió.

Una chorrera de años después, me encontré otro simpático-pero-peligroso gordito criollo. Eran nuestros ruidosos vecinos de cuarto durante nuestra luna de miel en Los Roques. El chico era un brillante ex militar dedicado a la seguridad privada con un discurso entre cínico y divertido y un nivel de ostentación discretamente chocante, tipo guiski 15 años meneado a dedo. ¡Guau! ¿Les dije que era brillante? La verdad, mi esposo y yo quedamos impresionados. Lo más talentoso de nuestra boliguesía nacional, con conciencia de su papel dentro del engranaje rojito. Un chico Gattaca chavista, una de las manos que va a terminar moviendo la cuna de nuestro país, que anda ahuevoneado.

"¡Qué inteligente y qué peligroso! Pobre Venezuela", dijo mi Hank Chinaski.

Ahogados en el mar de la felicidad

"Ahogados en el mar de la felicidad"
Acrílico, acuarela y tinta sobre panel de madera
2009
Por Ytaelena Lopez

miércoles, septiembre 26, 2007

¿Quién dispara esta vez?



TOLE-RANCIA, ¿Porqué no intenta colocar el aparato al-revés? (II)

La paradoja de la globalización ha llevado a muchas civilizaciones, en la búsqueda de un orden, a excluir a el otro. ¿Y quién es el otro? Aquellos que no somos nosotros mismos, o en otras palabras, el mundo que no comparte nuestras creencias, razas, sexo o cualquier otra matriz cultural que determine nuestro sentido de pertenencia. Es de allí que nace el sentimiento de extrañeza ante lo ajeno, que desplaza el sentido de la palabra “extranjero” a la mayoría de los campos de interacción social.

Lamentablemente, la exclusión del otro a veces tiene que pasar por la eliminación física como un acto punitivo por la intromisión en nuestro territorio, por la defensa de un significante cultural (porque el significado queda a cuenta del individuo y sus motivaciones). La hibridación cultural es dolorosa, ya que implica el derrumbe del logocentrismo (la fe en la palabra) y muchos se resisten a perder el sentido del destino como motivación. Por eso no dejan de colocarle nombre a los fenómenos y objetos. Y son estos conceptos –nacidos de una circunstancialidad- los que validan la lexia de discursos como aquellos que justificaron el derrumbamiento del Word Trade Center el 11 de septiembre del 2001 o los que permiten una “guerra preventiva” en cualquier parte del mundo donde no se compartan los mismos modelos de pensamiento. Es allí donde se evidencia en el paradigma de la modernidad, la falta de unas sólidas bases prescrictivas de comprobación. ¿Quién determina esas matrices de valores? ¿La comunidad donde nos desenvolvemos diariamente, en otras palabras, lo local?

Hay algo detectable en esa filiación doméstica a la que diversos tratados de estudios culturales se refieren, y es la vinculación con un espacio arquitectónico como símbolo cultural. Es ese sentido de pertenencia cultural al lugar lo que determina su actitud hacia quienes no habitan en él, a pesar de ya no estar limitado a una frontera geográfica.

¿Qué representa para los americanos las Torres Gemelas? ¿Qué representa para los árabes sus mezquitas? ¿Qué representa para Latinoamérica las fuerzas de orden público? ¿O los movimientos populares? ¿Han cambiado esos valores? Evidentemente sí, y va más allá de retaliaciones entre unos y otros. Los pueblos pueden abandonar los objetos (signos) que antes los simbolizaban para buscar otros. Cada quién se apropia de los significantes a su gusto si puede conseguir de ellos algo que le sirva a su propio yo (o imagen de sí mismo reflejada en los demás). Los norteamericanos protestaron en su propio país contra la guerra en Irak (y fueron castigados por sus propias autoridades) mientras compañías petroleras alemanas y japonesas subcontrataban a cientos de indios e iraquies para trabajar en condiciones infrahumanas en los campos petroleros en Irak, bajo la mirada alcahueta de Sadam Hussein (como denuncian los mismos trabajadores en una página web. Y las protestas se extienden como una gripe inoculada hacia Latinoamérica, donde masas informes y con identidades prestadas avanzan intentando derribar una puerta ficticia, buscando una reivindicación que muchas veces se traduce en dolor. Podría afirmar que las fotos fueron tomadas en Venezuela, pero no es así. Las he manipulado tanto que ya no lo recuerdo.

Juegos de poder: unos se encuentran arriba y otros abajo, y al revés. Tan fácil como avanzar. Tan tentador como jugar con este aparato... un símbolo.

Lo relatado anteriormente pone en evidencia que, ante la caducidad de las coordenadas geográficas, la cotidianidad se desarrolla en la “invención de una perspectiva de tiempo real, que suplantará la perspectiva del espacio real...Es... una perspectiva táctil...el contacto a distancia” (Paul Virilio) donde se desarrolla la cotidianidad mediática. El lugar se encuentra en la mirada, en los valores culturales. En el fenómeno en el que se observa con mayor detalle la caducidad del espacio real y su virtualización, es en los nuevos modos de percibir la realidad impuestos por los medios de comunicación. Desaparecidas las distancias, todo sucede al mismo tiempo dentro del espacio de la simulación, sin importar los puntos de referencia geográficos. La inmediatez del tiempo real en un espacio virtual, trae como consecuencia la transformación de las fronteras en metáforas de los valores de cada sociedad, solo que esta vez no son fijas. Baudrillard advertía que esta simulación como hibridación entre la imagen y el modelo, resulta en un exterminio de lo real, y en la liquidación de todos los referentes. Vivimos y sufrimos en carne propia lo que sucede en una pantalla, ya que compartimos el mismo espacio común de la instantaneidad.

Esa duplicación de la realidad sensible a la virtual, esa distorsión provoca una conmoción mental que termina en una pérdida de orientación. Nuestra relación con el otro (alteridad) y el mundo se perturba lógicamente. Es tan fácil usurpar la identidad ajena con la interacción con los medias. Suponiendo que sean venezolanos quienes protestan, ¿lo hacen por la salida o permanencia de la figura al poder? ¿Contra quienes disparan los policías? ¿Quién está del lado bueno o del malo? ) La única frontera en esta no-situación es el tiempo real o de duración (time spam), ya que todo ocurre a la vez.

El ser humano siempre ha estado en interacción en una comunidad con conciencia del otro. Lo único que hacen los medios de comunicación es apretar los nudos de esa red neuro-cultural que es el mundo. Incluso, se podría afirmar que es una metáfora de él, transparente por su condición de modelo performántico, pero representación de nosotros mismos al fin. Lo que hagamos dentro de esta simulación plástica del mundo (con los mismos parámetros sociales) afectará al mundo incluso de una manera más brutal que cuando no había esas redes de comunicación. Si no hay distancias y se cuestiona el sentido de pertenencia al lugar a través de la destrucción de sus objetos culturales, entonces ni siquiera vale la pena sentirse extranjero, porque todos los seríamos. Lo que se haga a un grupo de individuos afecta simultáneamente- a todos los demás, solamente con el hecho de poner a circular la información (la sangre del sistema electromagnético). Se altera el reflejo de nosotros mismos en el otro y –sin puntos de referencia- sobreviene la violentación de la ética y el caos.

Este ensayo es el fundamento curatorial de un trabajo que postulé para el Salón Pirelli y el cual fue ¿censurado? ¿autocensurado? No lo sé, pero explica un poco mis ideas en cuando a tolerancia y se une a Migración de escrúpulos XXXXVI. La descripción física está en mi otro blog, el de arte

Foto: "Tole-rancia: ¿quién dispara?"
Escultura en técnica mixta en fotografía sobre acrílico hecha por Ytaelena López para el último salón de la FIA

domingo, julio 16, 2006

¿Y si nos atrevemos a desearlo?

("Viejitos" de Ytaelena López)

¿Y si de pronto puede ser posible? ¿Y si...?

Migracion de Escrupulos XII


Me acuerdo cuando en un un momento la filosofía sirvió para concebir las bases del cristianismo... y regalarnos algo de esperanza (teoría de la usurpación). ¿Será que de nuevo volvemos a buscar la bondad perdida en el hombre a través del ejercicio del pensamiento? ¿Será que ya no somos POST y por fin definimos que queremos para nuestro futuro?... Algo así parece. El mundo es una porquería, tu y yo lo sabemos, y como lo cantaba un chavalo de buena lírica y dudosa melodía. Pero igual queremos algo mejor. Un mundo digamos, sin racismo, ¿transculturalizado? Un mundo muy diferente al que imaginaron nuestros abuelitos hace 50 años, quienes leían 'El Ocaso de Occidente' de Spengler, donde se hablaba de las matanzas en el Medio Oriente, por ejemplo. Quizás, si nos tomamos el trabajo de imaginar un mundo mejor, quizás algo de eso se vuelva realidad.
Zemanta Pixie

viernes, febrero 24, 2006

Libertad para pensar... ¿Qué?



Artículo de Opinión: Migración de escrúpulos III


Caracas aún me acompaña aquí, en la rosada Miami, a través de un librito que editó Blanca Elena Pantin en el 2002. Se trata de 'La Libertad del Espíritu', de Paul Valéry y Antonin Artaud. Aunque es color naranja chillón, puede pasar desapercibido como el vecino de un vagón del Metro agarrado en la Plaza Venezuela a las 6:00 pm. Pero aún le sigue 'metiendo mano' a mis recuerdos de la ciudad. Tal como aquel abusador hizo debajo de mi falda cuando me quedé dormida, parada, de Chacaíto a Altamira. Al mendigo le metí un bofetón, pero... ¿Podré hacer lo mismo con con el cadaver de Valery?
"Jamás se impidió a nadie pensar como quisiera. Sería difícil; al menos que se tenga aparatos para rastrear el pensamiento en los cerebros. Se llegará a eso seguramente, pero todavía no es del todo así, !y no deseamos ese descubrimiento...! La libertad de pensamiento mientras tanto, existe -en la medida en que no está limitada por el mismo pensamiento." (Valery & Artaud, 60)

Soooo?.... (como dicen aquí en adorable spanglish)

"Es muy bonito tener libertad para pensar, !pero aún hay que pensar algo!" (Valery & Artaud, 60)

A ver, ¿Qué piensan que piensa su vecino sobre el terruño? O peor aún ¿Qué piensan usted?

Niños que juegan con una chupeta, sin cédula de identidad. ¿Verdad, ciudadano?
Zemanta Pixie