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miércoles, marzo 08, 2006

Miami sin pobres


Miami revitaliza su perfil urbano
Y los pobre no tienen a dónde ir

Autor: Ytaelena López

El condado de Miami estima que para cuando termine esta década, la su población habrá crecido en un 30 por ciento. El gobierno intenta canalizar esta transformación a través de un ambicioso proyecto llamada Miami 21, el cual pretende transformar a la ciudad en la Manhatan del Sur del país.

Sin embargo, no todos están de acuerdo.

“Gentrificación Stop Here!” “!Jantrifikasyon Kampe la!” “!Aburguesamiento Para Aquí!” Los ánimos multiétnicos parecían caldeados en la Iglesia Metodista Grace Haitian United, donde las comunidades de Liberty City, Wynwood y Little Haiti se reunieron ese 10 de septiembre a discutir abiertamente uno de sus mayores problemas: los desplazamientos como consecuencia del desarrollo urbanístico del Condado de Miami Dade.

El término, según la enciclopedia Wikypendia, se refiere al “fenómeno físico, social, económico y cultural donde comunidades de trabajadores o de los suburbios son convertidas en prósperas comunidades clase media, e incluso alta, a través de la remodelación de edificios y terrenos, resultando en el incremento de los valores de la propiedad y en la salida de los residentes más pobres, sea a través de los desplazamientos o de las sucesiones.”

Otros articulistas vinculados a causas sociales como Tom Wetzel, aluden a él cuando “un área de la ciudad de alto valor inmobiliario está siendo limpiada de sus residentes de clases trabajadoras”.

“Estos desgraciados quieren que nos vayamos de la casa. En mi barrio (Carol City) si nos retrasamos un mes en el condominio ¡nos meten un susu con el abogado! Los developers (sin especificar quienes) compraron a la junta de vecinos y estamos ¡jodidos! mija, ¡jodidos!”

La anciana cubana no dejó de alzar innecesariamente la voz, y aunque no señaló a los causantes de su paranoia, puso como aval de su testimonio a su hija Pelmira Perci, líder comunitaria con la cuál no se pudo hacer contacto.


Por otra parte, el Alcalde Manny Díaz, propulsor del proyecto, promete una Miami sin pobreza, donde ”las futuras genraciones podrán disfrutar los beneficio de vivir en vecindarios prósperos y tener una rica calidad de vida”.

Justamente lo que no hay en estas comunidades. “ Las escuelas poseen pésima clasificación (entre C y F), la tasa de desempleo (de un 42.8 por ciento) demuestra que carecen de actividad comercial e industrial, y la baja tasa de personas aseguradas luego de los 65 años (50 por ciento) denota cierta falta de diligencia en la sociedad.”

El Miami Comprehensive Neighborhood Plan en su Policy LU-1.2.1 reza que “la Ciudad define como vecindarios marchitos (blighted) a las áreas caracterizadas por el predominio de más viejas estructuras con deficiencias y
deterioro importante, residencias con altas tasa de vacantes, extenso abandono de la propiedad, y pobre mantenimiento del valor de la misma en el mercado” (p.2). En esa categoría entran estos vecindarios.

El tema tiene una fuerte carga emocional. Por ejemplo, tener un hogar propio es sinónimo de éxito entre las poblaciones de origen haitiano y caribeño, justamente las que poblan las áreas de Liberty City, Overtown y Little Haiti, según un estudio publicado en http://www.floridacdc.org/members/lhha/fannie/fannie2.htm que hizo Little Haiti Housing Asociation.

Para muchos es un sueño, por cuanto el 58,8 por ciento de las viviendas que hay en Miami son rentadas, quizás porque no tienen cómo pagarlas. Una cuarta parte de las familias en la ciudad de Miami tienen un ingreso debajo de la línea de la pobreza ($11,418 anual para una familia de cuatro personas), según el Censo del 2004.

Sarai Portillo, antropóloga que trabaja con Miami Workers Center, se hace eco de las preocupaciones vecinales. “En comunidades haitianas se mueven latinos y viceversa, ¿Qué está pasando?”

Una de las razones que Portillo enumera para tal fenómeno es el aumento de los impuestos, que repercute a su vez en los alquileres. “Por ejemplo en Windwood el 50 % son propietarios de sus viviendas y el otro 50 están alquilados en apartamentos chicos por $350 al mes”.

Quienes tienen sus casas pagadas también pasan apuros con los impuestos anuales de la propiedad, que aumentan a raíz del encarecimiento de la tierra por la construcción de ambiciosos proyectos inmobiliarios en la zona.

Los ancianos de origen puertorriqueño y cubano que se encuentran en Wynwood han tenido que alquilar los cuartos de sus casas a otras personas de diferentes barrios –y origen étnico- porque con un ingreso anual de menos de $11.418 proveniente de la Seguridad Social no les alcanza a veces para vivir.

En un sitio así, ¿Dónde podrán vivir los pobres?

“Miami está en proceso de re-desarrollar las comunidades”, ha sido la respuesta que estas organizaciones civiles –abocadas a representar a los trabajadores de menores recursos- han recibido del Alcalde, además de ser remitidos a la página web www.miami21.org ante cualquier duda.

Específicamente Sarai Portillo, como representante de Miami Workers Center, se queja de la ausencia de proyectos de viviendas para las personas de bajo recursos en las zonas que ellos supervisan, como Liberty City, Wynwood, Overtown o Little Haiti.

Sin embargo, Miami21 informa haber desarrollado más de 2.820 unidades habitacionales económicas (de propiedad y de renta) desde el 2002, fecha desde la cuál ha cuadriplicado su presupuesto para tal fin. Y por la dudas remite a la Office of Community Development’s Consolidated Plan.

A lo que Sarai Portillo responde: “es un proyecto de desarrollo urbano que quiere convertir nuestros barrios en comunidades ricas.” Aclara que “las autoridades no estan usando un discurso ‘vayanse’, sino que se respaldan –o resguardan- bajo el desarrollo de la comunidad”.

Portillo se refiere con el comentario al Miami Neighborhood Comprehensive Plan, guía de metas para el uso de la tierra adoptada en 1989 en la ordenanza de 10544, donde

“De acuerdo con el Capítulo 28-24.014(10)(b)2, F.A.C., el Centro de Actividades Regionales debe ser compacto, de alta intensidad y alta densidad que utilice en forma múltiple el área señalada como apropiada para el crecimiento intensivo y la reconstrucción urbana por la ciudad y puede incluir uso residencial; comercial; oficina; recursos culturales y de la comunidad; recursos recreacionales y de la hospitalidad; hoteles o moteles; recursos del transporte; utilitarios; y actividades industriales apropiadas. Los propósitos principales de esta designación son facilitar un desarrollo de uso múltiple, promover el tránsito de las multitudes, reducir la necesidad de viajar en automóvil, proporcionan a los incentivos para un desarrollo de calidad y dan definición a la forma urbana.” (p.16)

Se podría cuestionar este párrafo, ya que al atravesar estas comunidades usando la US1 se pueden observar estas facilidades. No sucede lo mismo si nos vamos un poco más al Oeste, por la Miami Av., donde es evidente la falta de actividad económica.

El “Analysis of Business Development Programs in Miami-Dade County for FY 2001” preparado por Urbana Research and Consulting y encargado por The Task Force on Urban Economic Revitalization, identifica a los barrios afroamericanos “históricamente empobrecidos y carentes de servicios” como la barrera que impide el crecimiento económico en las áreas prioritarias del Condado (Miami-Dade County’s Targeted Urban Areas o TUAs), al no haber suficiente actividad comercial e industrial como para generar capital y trabajo.

En otras palabras, las políticas del ‘MIAMI COMPREHENSIVE NEIGHBORHOOD PLAN’ de alentar el desarrollo industrial y comercial de estas zonas (Edison Center, Southeast Overtown/Park West, the Garment District, Little River Industrial District, Little Haiti, y el Omni Area Redevelopment District) con préstamos de bajo interés, programas de re-desarrollo (Policy LU-1.3.1:) y prestamos a los pequeños comerciantes representantes de minorías étnicas (Policy LU-1.3.2) no han llevado a las metas estimadas por el Departamento de Planeación de la Ciudad de Miami.

¿Qué queda entonces por hacer al Condado? Cambiar la zonificación de estas zonas, aumentando la densidad de la población de esta manera:

- Little Havana Target Area 200 unidades por acre
- Southeast Overtown/Park West 300 unidades por acre
- Brickell, Omni, and River Quadrant 500 unidades por acre.

Toda esta perorata necesaria se traduce en la cantidad de edificios que se están construyendo en el centro de la ciudad, y un poco más al norte. Y para construir un edificio nuevo hay que derrumbar el viejo. Y en ese viejo edificio vive gente.

Entonces, el mecanismo para ‘limpiar’ el área y poder construir es el siguiente: se compra barato, porque la zona está ‘marchita’ y el valor de la propiedad es bajo. A veces es el gobierno quien saca al dueño de su casa porque no paga sus impuestos. “Compramos casa fea, no importa el estado en que esté”, así dicen las vayas de autobuses de la compañía Real State Propriety.

Ese propietario queda en la calle con un dinero, pero no le alcanza para comprar una vivienda nueva en la misma zona que vivía. Se dedica a buscar cerca de su vecindario, y resulta que... pasa lo mismo en casi toda Miami.

El comité encargado del proyecto re-zonificación informa de 68 desarrollos habitaciones ‘asequibles’ conducidos por iniciativas privadas, “incluyendo Allapattah (10 proyectos, 2300 unidades), Little Havana (29 proyectos, 7000 unidades), Coral Way (13 proyectos, 1400 unidades), Overtown (6 proyectos, 2500 unidades) y Downtown (2 proyectos, 700 unidades) con más en el horizonte. La Ciudad de Miami también tiene un Affordable Housing Trust Fund que sirve de apoyo a los inversionistas del sector privado para el desarrollo de casas ‘asequibles.”

La visión de Manny Diaz, está organizada en una serie de metas englobadas bajo el título Miami21, “el reordenamiento de la ciudad para crear un plan de zonificación más eficiente” que permita “la preservación y el mejoramiento de la calidad de vida de nuestra ciudad” a través de un plan de inversión a largo plazo.

El texto del sitio virtual es muy claro: no se habla de ciudadanos sino de nuestra ciudad. ¿Pero a quién le pertenece esta ciudad? Al ciudadano común le toca averiguar eso preguntándoselo de frente a las autoridades y a los constructores. El próximo lunes 21 a las 9:30 am se hará un encuentro para discutir la necesidad de incluir a la clase baja y media en el desarrollo urbano de Miami. La cita es en el Stephen P. Clark Government Center, 111 NW 1st St. en el downtown Miami. ¿Se obtendrá respuesta esta vez?

viernes, febrero 03, 2006

SIN TECHO, PERO CON VOZ


Desplazados por Wilma ignorados por la burocracia

SIN TECHO, PERO CON VOZ

Son más de cien familias, todas muy pobres, que aún no han podido recuperar el techo que la tormenta Wilma les robó, y deambulan por las calles intentando llamar la atención de una burocracia gobernamental (el Condado Y Fema) que los ignora, para satisfacer necesidades tan simples como techo, comida y trabajo.

Autor: YTA


Se cansaron de dormir en automóviles, de no tener cómo pagar la renta por no tener empleo, de pasar trabajo en el único refugio de la ciudad (Tamiami), de esconderse en sus propias casa ahora abandonadas... y las 108 familias desplazadas por la tormenta Wilma hicieron público su descontento en espera de una respuesta oficial. El 3 de noviembre se trajeron a la prensa a sus edificios ruinosos en Liberty City y el 10 invadieron la oficina de Manny Diaz en reclamo.
Es mucha gente, más de 300 personas por lo menos.
Confirmadas por Sushma Sheth, vocera de Workers of Miami, para el 10 de noviembre iban 75 familias viviendo en el Tamiami Sunchine Pavilion (cerca de FIU), único refugio después que cerraron el Joseph Caleb Center en Liberty City. Y las condiciones dejaban mucho que desear, porque faltaban medicamentos para algunos enfermos, no podían desplazarse al trabajo, los niños tampoco a las escuelas, y hasta estaba empezando a escasear alimentos, según una fuente anónima de la Cruz Roja que animó a los afectados a ir a reclamar al Condado.
A esta cifra se sumaban 33 familias viviendo en edificios declarados inhabitables por el Condado en la ciudad (33 en Liberty City y 3 en Wynwood), según números de The Workers Center esa misma fecha, a los cuales se deberían añadir los 10 casos localizados por The Herald en Miami y Miami Beach.
Eso sin contar quienes han estado usando los automóviles como refugios, tal como Karen Frasier y su hija (enferma del pecho), o Frederick Davis, su novia Tralliney y sus 3 niños (metidos todos dentro del cajón de una camioneta Explorer).

LOS TECHOS EN EL PISO

“Hace tres días atrás éramos treinta, pero desde que nos cortaron la luz y el agua (tres semanas atrás), somos apenas siete, sin contar a los (17) niños de al lado” relató Tommy Rozier, anciano quién se negaba a abandonar su condominio de la 12 avenida NW y 62 calle de de Liberty City que había habitado por 7 años, a pesar de haber sido desalojados por el Condado de Miami Dade a raíz de los daños sufridos por los huracanes Katrina, Wilma y las lluvias que siguieron inmediatamente después.
El 3 de octubre se realizó allí una conferencia o “Llamado a los Miembros y Defensores de la Comunidad para ayudar a los Pobres Trabajadores Damnificados por Wilma”, organizada Miami Workers Center y otras organizaciones afines como Human Services, Power U Center, Haitian Womens of Haiti entre otras.
El punto, estratégicamente escogido al azar entre otras locaciones en Wynwood, Little Haiti y el mismísimo Liberty City, fue usado para darle sustento -ante la prensa y el condado- a una propuesta de ‘Política de Recuperación Económica después del Huracán’. Impacta ver gente habitando un sitio donde el piso está tapizado de pedazos de techo.
Rozier, con un ingreso de $6708 anuales (como quedó registrado en el documento de petición de ayuda a FEMA), la cuál apenas le alcanza para pagar una mensualidad de $350, es un caso desesperado. “ ¿A dónde voy a ir? Tengo que cuidar a mi esposa Debra y no puedo trabajar” dijo, aludiendo a su triple condición de anciano, desempleado y con un familiar enfermo.
El conglomerado social propuso un ambicioso paquete que incluye medidas como exclusión de pago de tarifas de servicios a compañías de servicios como Florida Power Ligth (FPL) por sesenta días y moratoria de alquileres (así como hipotecas) por la misma cantidad de tiempo, para aquellas personas que logren probar sus ‘bajos ingresos’ como consecuencia de la tormenta.
La estrategia parece haber resultado en forma parcial. El programa de ‘Políticas de Recuperación Inmediatas’ anunciadas después del huracán (7 de noviembre) por el Alcalde Manny Díaz es un calco de las iniciativas planteadas en aquella ocasión por la sociedad civil organizada.
Como consecuencia de la tormenta se han generado problemas como el hambre, característicos de países subdesarrollados. Cuando Workers of Miami y LIFFT (Low Income Families Fighting Together) trajeron comida a la locación, no planificaron el impacto de su acción. Era mucha gente de las comunidades aledañas de Wynwood, Little Haiti, Overtown y Liberty City, pero estaban más pendientes de comer que de escuchar. Hasta Debra Everett se acercó a la locación, a pesar de su cáncer, ya que tenía 10 días sin saborear algo caliente.
La salubridad en este tipo de construcciones, ya de antemano abandonadas por dueños como Joe Pantv (“nunca arregló los daños causados por el huracán Andrew” según su inquilino Gohm Russell) y el Condado de Miami Dade, es otra carencia obvia.
Mientras una de las residentes mostraba cómo la cañería rota de su casa había tapizado las paredes, moscas verdes se posaban sobre la comida y bandadas de mosquitos perseguían a los niños que jugaban entre los charcos. “El problema no es que el aseo no haya pasado desde Katrina o Wilma, sino que no pasa sino cada cuatro meses” aseveró Kenric Clark, quién se fue con sus hijos a casa de un vecino.
Ante unas condiciones tan deplorables, el estado ‘obliga legalmente’ al desalojo, pero no necesariamente garantiza una vivienda alternativa, como propone las ‘Política de Recuperación Económica después del Huracán’ propuestas por estas organizaciones sin fines de lucro.
Siendo así, ¿Qué alternativa le queda a aquellos que no tienen dinero para pagar un hotel o familia donde alojarse?

LA CASA DEL CONDADO ¿ES LA DE TODOS?

El 10 de noviembre, 33 de estos 400 desplazados por la tormenta inundaron el lobby del Miami City Hall de Coconunt Grove, en reclamo por no tener casa después de 16 días de haber pasado Wilma y 3 meses después de Katrina. A lo que el comisionado de la ciudad Ángel González respondió en forma indiferente: “me estoy enterando ahora”.
Estos desplazados estaban cansados de vivir en el refugio de Tamiami (el único en la ciudad), sin tener otras alternativas como respuesta. Y allí la situación era dura. “Mija, no nos dan suficiente comida, hasta las cajitas de desayuno de los niñitos se están acabando”, ilustró María Valdez, una de las afectadas, quién se sentó a esperar a Manny Diaz por 3 horas, hasta que fueron desalojados por la policía.
El problema es que no se sabe a quién echarle la culpa, porque nadie quiere ser responsable.
El Comisionado de la ciudad de Miami Ángel González le atribuyó las responsabilidades a FEMA. “Nosotros necesitamos contactarnos con ellos y vamos a hablar con Washington para proveerles casa hoy mismo.” También el Gerente de la ciudad Joe Arreola insistió en lo mismo, “La Comisión (de FEMA) tiene el poder ahora” ¿Se referirá a David Paulison, anterior jede de Bomberos de Miami-Dade y ahora director de la agencia federal?
Sarai Portillo, de Workers of Miami, dice también que “a la Cruz Roja no le está llegando alimento por culpa de FEMA.” Sin embargo, en su página web, la Agencia Federal de Manejo de Emergencias aclara que su misión es coordinar y hacer posible los recursos, quedando la ejecución de los planes en manos de entidades regionales como la Cruz Roja o el Condado.
El 7 de noviembre, Betty Bennett, funcionaria del Condado de Miami-Dade que repartía comida entre los habitantes del 12 Av y 62 Calle nos remitió al Director del Departamento de Servicios Humanos (DHS) Doctor Mae Bryent, quién coordina el Counties Help Us Help You Campains <(http://www.miamidade.gov/emergency/releases/05-11-03-advisory147.asp)>
Help Us Help You promete ayuda “después de la tormenta” a quienes los necesiten a través del número telefónico 3-1-1. El programa distribuye los recursos de instituciones como Red Cross o FEMA, además de organizaciones comunitarias locales.
“Hay mucha gente trabajando de FEMA y Red Cross,... ¿Pero quién te dio mi teléfono? No tengo tiempo para esto.” Esa fue la respuesta al llamar a Help Us Help You para pedir ayuda.
Otro que no dio señales de estar enterado que los esfuerzos para ayudar a las víctimas de los desastres están coordinados ahora por el Condado a través de la Comisión Help Us Help You fue el Comisionado González. Pero luego, paradójicamente, dijo que “el comisionado de esta área estaba solucionando el problema”. ¿Se referirá al Doctor Mae Bryent?
Los manifestantes estaban furiosos. Valencia, habitante de Liberty City, encaró a González, mientras sostenía a su recién nacido del brazo. “ ¿Dónde esta Manny Diaz? Mírenos, estamos sin trabajo, sin casas, con niños. Dígame (alzando la voz), cuándo nos van a ayudar?”
“Hemos llamado y llamado a los teléfonos de FEMA, pero nada. Ni siquiera pueden contestar a veces porque –supongo- están colapsados de tanta gente pidiendo ayuda” explicó Charles Elsesser de Florida Legal Services. “El problema es que ninguna persona del Condado o de Fema nos ha dado la cara y no sabemos a quién reclamarle” puntualizó.
La renuencia a asumir públicamente responsabilidades durante la emergencia de Wilma quizás tenga que ver con el temor de repetir la historia de el ex director de FEMA Michael Brown, quién debió renunciar de su cargo por presión de la prensa.
Este hecho se compagina con la queja de los afectados y las organizaciones civiles. Marlene Bastien (líder de Womens of Haiti) señaló que “la Ciudad carece de un Plan de Emergencia para Desastres Locales”, mientras que Debra Everett fue más demoledora. “Yo sí me siento abandonado por el gobierno”, cerró.

RECUADRO: A LA HORA DE PEDIR AYUDA

La Federal Emergency Management Agency ha facilitado estos teléfonos: el 1-800-621-FEMA (3362) y el 1-800-462-7585 (TTY), además de permitir aplicaciones virtuales a través de http://www.fema.gov/ .
La Red Cross suministra recursos en el Refugio del Sunshine Pavilion en Tamiami Park (10901 Coral Way) y ha proporcionado la opción de llamar a su Answer Center al 305-644-1200 o visitar
El Estado de la Florida le da a quienes se han quedado sin casa la opción de encontrar un Shelter (Refugio) abierto en . Si se trata de una casa rentada, basta conectarse con las Southeast online Disaster Housing Resources (www.dhronline.org).
También a través de NET (Neighborhood Enhancement Teams), la Ciudad ha trabajado en conjunto con Miami Homeless Assistance Program(MHAP)para dar refugio a las personas sin hogar. http://www.ci.miami.fl.us/NETS/pages/AboutNET/mhap.asp
Y para aquellos que vivían alquilados en casas del Condado o amparados en el Plan de Viviendas adsequibles del Plan 8, queda la opción de visitar http://www.hud.gov/katrina/index.cfm o llamar De 7 a.m. a 8 p.m., 7 días a la semana, al 1 (888) 297-8685, la línea de emergencia del Departamento de Vivienda y Planeación Urbana (U.S. Housing and Urban Development).