
Migración de escrúpulos LVIII
Pueden que me detesten por este post, pero me ha pasado tantas veces que debo hablar. ¿Qué les pasa a los venezolanos que se sienten tan avergonzados de su propia gente en el exterior? Claro, no me refiero a todos, pero existe la tendencia de algunos de negar su propio país de origen para permitirse a si mismos una más rápida asimilación. "Yo nací en Venezuela por casualidad", escuché una vez.
Ellos están en el dilema de borrar todo lo que en ellos hay de latinos, por miedo de ser identificados como minoría y ser tratados como tal. !Qué raya ser latinos!, dicen mientras al mismo tiempo se quejan de esa "mierda" mexicana-o-cubana-o-colombiana-o-centroamericana que está contaminando su vecindario "exclusivo". Y me da una arrechera, por cuanto ellos son mucho más mierda al asumir esa actitud. Todos somos inmigrantes y tratamos de dar lo mejor de nosotros mismos en la aventura de este nuevo país.
Pero ellos siguen de paso, tratando su patria (vieja o nueva) como si fuera un hotel, tal como dijo Ignacio Cabrujas hace tanto tiempo.
Esquizofrenia pura, esa de negarse a ellos mismos. Falta de humildad para reconocer una historia en común que nos hermana con otros países del continente. ¿Pero cómo, si cuando ven a un venezolano cambian de esquina?
A veces me provoca cambiar de esquina yo también, con todo el dolor de mi alma. Solo a veces. No quiero ser lastimada, mirada de arriba a abajo, como si estuviera pidiendo un favor a álguien, solo por el hecho de saludar.
Nos falta mucho por madurar.
Es muy doloroso para mí que las personas que menos se ayuden entre ellas son los venezolanos. Y en esta queja hago una excepción con algunas personas de Miami. En esa ciudad tan bella y hostil nos hemos tenido que encontrar con un gentilicio muy parecido al nuestro: los cubanos. Y los cubanos son una vaina seria; se ayudan entre ellos pero no ayudan a nadie más. Es por estos "balseros" (o no) que hemos aprendido humildad, a comernos nuestras palabras y asumir una actitud diferente si queremos sobrevivir, al menos la nueva generación de inmigrantes. Pelar bolas al principio no es tan malo, después de todo...
Quizás es la oportunidad perfecta para aprender a ser mejores personas, mejores venezolanos.
Firma: Una perra latina (como me dijo un venezolano-pobre-huevón, no se si para felicitarme o joderme-con-burda-ironía por mi nueva exposición).
P.D.: El dibujo es mío