miércoles, octubre 31, 2007

Migración de escrúpulos LIII

reza

¡No fue mi culpa esta vez...

Me encontraba con mi hermano en las inmediaciones de Oakland cuando me llamó mi esposo. "Pase lo que pase te quiero mucho", escuché en un entrecortado inglés que me robó el sabor de la cerveza. De allí no pude entender más, porque los nervios me nublaron mi entendimiento. Sin embargo mi amiga al frente apeló a su sentido común y a su Blueberry para consultar a las noticias: un terremoto de 5.6 de magnitud estremeció los cimientos de la vecina ciudad de San José. Eso era demasiado cerca del trabajo de mi esposo como para quedarme de brazos cruzados y lo suficientemente fuerte para dañar las bases de un edificio caraqueño. "¡Guau! ¡Mierd...! ¡Coñ...!" pasó por mi cabeza ante una situación que jamás preveí. Llamo a mi esposo, pero todo lo que me decía me sonaba guachi-guachi bajo el ruido de fondo del subterráneo. Discutimos entre todos si buscarlo en el carro de mi amiga o hacer alguna vaina. Antes de decidirnos a pedir la cuenta mi amiga llama de nuevo: C está en casa descansando después de un buen susto y un retraso de media hora.


Kevin Johansen & The NadaLa falla de San Andres


Al día siguiente el diario local apenas reseñó el siniestro, nada especial.

Como dice Johansen:

... fue la Falla de Andres!

(El dibujo es mío, como de costumbre)

2 comentarios:

luis dijo...

Mas bien deberias de titularlo " cronicas de la vida sobre una gelatina" una de mis hijas estudia en los angeles (y vive alla) Y cada vez que le pregunto que como le va la vaina, me dice eso-Aqui viviendo en la gelatina-y la carajita es muy, muy inteligente.

La tierra del cacao dijo...

Y tú burlándote de mis excusas absurdas para no mudarme a San Francisco ¿Ves por qué prefería quedarme con mi falla de malandros del 23?
Fuera de joda, me alegro que todos estén bien.