"Ahí estaba yo, un tipo de mundo pero sin mucho oficio ni beneficio, recién descubierto por un cazatalentos llamado Andreu Buenafuente, un chowman de éxito, que al igual que Hugo Chávez, sacaba en su programa todo lo que le venía en gana. Tras mi aparición en su chow, yo, Rodolfo Chikilicuatre, me convertía en un ídolo de masas aclamado por el público hasta tal punto, que al final me veía perreando y cantando el baile del Chiki chiki en una Gala organizada por TVE para encontrar el representante de España en el Festival de Eurovisión. Y ganaba…"
(Tomado del blog de Rodolfo Chikicuate, el ídolo español que arrasó en Eurovisión con su mezcla de protesta política, regetton y mal gusto. Es que, como dice Mangas Verdes, ahora no se dice cutre, ordinario, chabacano; ahora se dice Chikicuate...
"Lo baila Rajoy, lo baila Hugo Chávez, lo baila Zapatero... con la braga en la mano"
Se descubre que la cachifa que trabaja en la Casa Nariño es una guerrillera de las FARC. No se conoce la misión secreta que tenía esta agente secreta, conocida entre sus camaradas como "Roberta", pero se sospecha que era el asesinato del Presidente. Roberta escapó hace un par de horas, dejando a su paso un reguero de sangre. Informes de inteligencia dicen que ahora se encuentra en Venezuela, en la hacienda de un tal Rodríguez Chacín.
Me ladillé. Me cansé de la INTOLERANCIA, ese rancho mental que se apodera de las mentes de los venezolanos. Me obstiné que intenten coaccionar el libre albeldrío de quienes aún tienen las bolas de opinar en Venezuela. Me cansé de que te acusen de pornográfico si hablas de arte, de disociado si criticas la revolución, de traidor si hablas de las cagadas que hace el presidente ese que tenemos.
No quiero que me censuren como a Luis ni que me echen paja por tener ideas propias como a Gandica. No me-da-la-gana de hablar mesurado para no irritar sensibilidades políticas.
Tampoco me gusta la falsa moral y la hipocresía.
Así que salgo en mi campaña por el SENTIDO COMÚN.
Basta de INTOLERANCIA. Un poco de CORDURA por favor.
Quien quiera apoyarme, que lo haga. Sólo copie el botón animado y péguelo en su página.
¿Todo por...? Por la muerte de Raúl Reyes, la lacra #2 de las FARC. Si quieren tripéense el video de RadioCaracol. Yo ya estoy ladillada.
Bueno, es un poco más complejo que eso. Se trata de violación al derecho internacional, de complejos juegos de poder y muchas cosas más, según trata de explicar The Economist.
El caso que "el conflicto colombiano no es un conflicto colombiano sino regional", como dijo el Padre Alfredo Infante en el programa A Fondo (Radio Fe y Alegría). Eso es algo obvio, pero el sentido común nunca sobra, lamentablemente.
Tampoco sobra la compasión humana. Después de tanta alarahaca con los rehenes de las FARC, ahora nadie los toma en cuenta. "¿Dónde está la perspectiva de las víctimas?", se preguntó Infante, director regional de servicio jesuitas a refugiados para Latinoaméricca y el Caribe.
Bruto Chávez estaba sentado frente a mí, riendo y sudando al mismo tiempo. Sus acólitos, vestidos de camisas rojas, me rodeaban por detrás y a la izquierda. A la derecha se asomaba un barranco con vista al mar.
"Mira muchachita, píntame bien bonito porque si no terminas como la comenotas", dijo el presidente mientras movía la cabeza convulsivamente y no paraba de sonreír.
El estómago se me aflojó de golpe.
¿Cómo había terminado allí? Supuestamente asistía como periodista a unos diálogos de paz entre las FARC y el gobierno colombiano organizados por el presidente Chávez. Pero en vez de realizarse en Guasgualito, como sucedió en el 2000 (¿o 2001?), se realizó en Cumaná.
Nosotros los periodistas no teníamos ninguna expectativa. No podíamos hacer preguntas sobre secuestros ni narcotráfico, así que no había posibilidad de un tubazo más allá de las declaraciones oficiales. Tampoco nos emocionaba ver a Raúl Reyes (muerto recientemente), por cuanto el "vocero de las FARC" vivía (en aquel tiempo) en Caracas y era fácilmente localizable por alguno de sus tres números celulares.
El encuentro era una "pantomima" para impresionar a los testigos internacionales y comprar a los periodistas con un día de rumba. Si no, ¿por qué nos advirtieron que trajéramos un traje de baño?
La verdad la pasamos del carajo-bien. Nos bañamos en el frío cristal de Mochima y comimos chigüire porque al cacique principal se le antojaba esta especie-en-extinción que tantas añoranzas le traían de Elorza. Eso sin contar el whisky Etiqueta Negra con agua de coco que corría a raudales entre los presentes.
Cuando todo el mundo estaba peo, se inició el regreso. Los cardenales, sudando en su vestimenta, se dejaban guiar por los curitas franciscanos locales (condenados a vivir en ese pueblito de Paria por su teología libera-cional). El aire acondicionado de los autobuses ejecutivos refrescaban la piel insolada de los observadores internacionales en su camino al aeropuerto. Los guerrilleros de las FARC, escalofriantemente sobrios en su humildad, abordaban los jeeps militares en su camino a lo desconocido. Los habitantes de la península de sal respiraban aliviados al ver a los rifles alejarse y les devolvían la playa a sus niños.
Los periodistas, borrachos y atiborrados de yuca con guasacaca, abordaban la buseta sin aire acondicionado. Sus cuerpos pegajosos de salitre se fundían con la goma espuma de los asientos malgastados. Ni siquiera podían estirar las piernas, por cuanto un soldado custodiaba el estrecho pasillo del colectivo. Por Dios. Ese pobre muchacho vestido de verde sudaba como un cochino, pero no soltaba su rifle.
Así que cuando el teniente invitó a algunos periodistas a compartir el mismo carro del presidente, salimos como unos pendejos a decir "sí". ¡Aire acondicionado y quizás un tubazo! ¿Dónde?
Algunos se fueron con José Vicente, en aquel momento Canciller de la República. Otros nos montamos en la rústico presidencial. ¡Qué rico es tener plata! El presi nos recibió con un whisky en la mano, que revolvía con su índice a tono de burla. "Mírenme, si parezco un adeco, ¡pero yo no bebo Etiqueta Negra sino Azul!" El teniente coronel estaba muy simpático y yo estaba borracha.
El problema de estar borracho es que los demás pueden tomar ventaja de tí. No me había dado cuenta que eran mis tetas -y no mis palabras- las que tenían acaparadas la atención der teniente-corronel. Tampoco me había dado cuenta que el hummer-limusina se había desviado del comboy. Creo que nadie le había prestado atención a ese detalle si no fuera porque en ese momento la periodista de Globovision metió la pata.
- Pero mire señor presidente, ¿qué opina de los documentos encontrados en la computadora del Paúl Yeyez donde se demuestra la relación del gobierno venezolano con la guerrilla? En ese momento la pea (borrachera) dio paso a un mareo, el cual se agudizaba con cada arremetida de micrófono de la periodista. - Perdone señorita, este no es el momento para hablar de esos asuntos, los cuales son puras mentiras del agente del imperio Álvaro Pirobo, replicaba Chávez, mientras la verruga empezaba a latir. - ¿Es verdad que les pagó $300 millones a las FARC, como denuncia el general Oscar Paranco? En mi gran borrachera sólo encontré una forma de canalizar el miedo: dibujando. Nunca me había fallado... hasta ahora. - ¿Pero de qué habla usted, escuálida golpista? ¿No será que usted es un agente infiltrado de Mister Danger? Si sigue así va a terminar mal, señorita Maria Isabel Papaya. La experimentada (pero imprudente) reportera Papaya retiró el micrófono, amedrentada por el gesto vulgar de uno de los escoltas, quién la señalaba al tiempo que jugaba con su lengua contra la mejilla. - Mija, deja de andar escribiendo, que eso no es bueno. Mira que comer papel es malo, "come-notas". Pero las palabras de Chávez fueron inútiles para justificar el manotón, el cual hizo que la libreta cayera al piso del carro. - Esta bien señor presidente, cambiemos de tema. ¿Es verdad que alfabetizar a una persona en la Misión Robinson cuesta mil dólares en comparación con el resto de Latinoamérica, donde el promedio es sesenta dólares? Eso lo dice Francisco Rodríguez en...
El silencio apuntó a Chávez, quién aspiró descaradamente de su pañuelo empolvado y miró a todos con gesto inquisidor. El auto se detuvo en una pequeña meseta asomada al Caribe. "¿Y ahora quién podrá salvarnos?", pensé. Sólo estaba Chávez, sus dos guardias personales vestidos de rojo, María Papaya, el camarógrafo de Globovisión y yo. Al fondo esperaban tres camionetas llenas de militares. Estaba jodida.
Así que me desmayé, cual pendeja.
Una especie de corrientazo en el cerebro me hizo volver en mí misma. Cuando abrí los ojos, el presi me sostenía en sus brazos mientras me limpiaba el polvo de mi nariz. "Verga, me salvé", pensé al ver su cara sonriente y pícara. El vicio hace cómplice a la gente, justo lo que necesitaba para salir del meollo.
- ¿Y tu qué eres, pintora o periodista?, me espetó el presi burlón. - Ay señor presidente, usted sabe que yo trabajo para El Imparcial, que está con el proceso. Yo no voy a decir mentiras como la gente de Globovisión o RCTV; yo estoy aquí para informar a la gente sobre los...
Una señora feísima se apareció sosteniendo mi libreta Moleskine de notas, la cual siempre escondía en mis pantaletas para que no me descubrieran mi verdadera identidad cuando firmaba mis columnas. Su cabello, que parecía un pollo con diarrea, proyectó su siniestra sombra sobre mí. Sus labios rojísimos no paraban de gesticular, pero no importaba lo que decía. Seguía estando jodida.
- "Te voy a decir una cosa a ti, Tatiana Palacios. Tengo las pruebas que tu eres una de las operadoras psicológicas de la oposición. Yo te dije la última vez que no hablaba pendejada ni paja. Cuando asumo una acción, es conduntentísima. No vamos a permitir que le sigas haciendo pisicoterror fascista al pueblo bolivariano con tus columnas de Pepita Peludanegra."
Esta vez ni mis tetas de silicón me podían salvar. Piña Alcohol era la peor pesadilla de cualquier ser humano con libre albedrío. No había soborno ni mamada que pudieran comprar su voluntad, por cuanto su lealtad al teniente-coronel derivaban de un fanatismo ciego.
- "¿Qué me vas a hacer, panita?", dije apelando a mis finjidos orígenes populares. - "Adivina, ¿tu no eres arrechísimo, pues?", dijo, mientras me halaba del cabello y me arrastraba al borde del precipicio. Al fondo del abismo se encontraba la reportera Papaya, con la boca llena de notas. Apelé a lo único que nunca me había fallado en este país de machos hediondos: a mi condición de mujer. - "Señor presidente, ayúdeme", dije mientras abría un poco las piernas para que me pudiera observar el coño sin pantaletas debajo de la falda. "Le prometo que se lo voy a agradecer como nadie lo ha hecho", agregué, arqueando la espalda.
El presidente hizo un gesto a Piña Alcohol, quién devolvió mi cabeza al suelo, no sin antes aprovechar para darme una patada en el estómago con sus pisamojones de plástico. El presidente me ayudó a levantarme, no sin antes aprovechar y meterme mano debajo de la falda. Uno de sus acólitos trajo un par de sillas, donde me senté agotada. El presi se sentó en la otra y me ofreció un pase de coca, lo cual agradecí azorada.
- Bueno, queridísima Pepita Peludanegra, ya que te la das de pintora, te ofrezco un trato. ¿Porqué no me haces un dibujo bien chevere, de esos que publicas en el Tal Vez y te dejo ir?
El sol robaba los colores del trópico. Apenas podía ver entre la luz del mediodía y el sudor. La grasa de mis manos se mezclaba con los pasteles y manchaba inintencionalmente el papel. Mal comienzo...
P.D.: Caricatura de DANIEL, de El Informador de Barquisimeto, en Lara.
Debo admitir que soy fanática del MONOMARIO, uno de los primeros comics latinos para Internet. Son vulgarísimos, pero divertidos. Es una mezcla de cultura geek, pornografia, idisiocracia latina (o mejor dicho, argentina) y crítica política.
El último me llama especialmente la atención. No por vulgar ni nada parecido, sino por cuanto recrea una hipotética entrevista hecha por un periodista argentino a Chávez, el mesmo. Y el Mono Mario ha sido un barómetro de la opinión pública de la generación MTV en el Cono Sur.
Correazos, enjuagues bucales con jabón azul, encierros... todo fue inútil. Ni siquiera las monjas del Colegio Nuestra Señora La Consolación pudieron quitarle a Francisca Mendoza ese feo hábito que aún la salpica de vulgaridad. En cuanto veía a un hombre, la niña levantaba la voz para decir: - ¡Pipe, pipe, pipe, pipe....! Esa vez empezó a gritarle desde el mar a los pescadores que descargaban su mercancía en la playa. Los hombres cobrizos de recios brazos detuvieron u faena para mirarnos. Al descubrir que se trataba de un grupo de púberes sifrinas, palmearon su barriga cervecera y nos dedicaron una sonrisa burlona antes de volver al tabajo. Natalia, Katiuska y yo nos sumergimos poco a poco en el agua marrón de la bahía de Lechería para esconder nuestra verguenza. No queríamos meternos en problemas, así que nos movimos hacia un lugar más solitario a pesar de las protestas de Francisca. Más relajadas, nos pusimos a jugar en las soleadas ondulaciones caribeñas. Teníamos un par de horas antes que nos buscara la mamá de Natalia y se acabara el encanto. Hablamos de todo un poco, con la profundidad propia de nuestros trece años: -¿Ya te vino la primera regla? Porque tengo casi 14 y aún no me llega. -Yo ya tengo tetas, míralas -decía orgullosa Katiusca mientras se rodaba el triangulito rosado para enseñarnos su limón endurecido con orgullo. -Tendrás tetas, pero tu te vas a quedar enana. ¿No ves que te desarrollastes a los once? De allí no creces. -¡Callate guaricha! Tú no sabes nada de nada. A ver si te cambias el traje de baño, que siempre usas el mismo desde el año pasado. - Chama, tampoco me salen pelos en el sobaco o allá abajo. Estoy preocupada, ya quiero usar mi primer moddess. - A mi me salió un pocote allá en la cocolla. También me salieron unos pelos larguísimos en las tetillas -afirmó Natalia mientras se sacaba el pecho abultado. - ¡Tapate chama! ¿No ves que hay un tipo con cara de sádico allá? - ¿Sádico? ¿Dónde? ¡Pero si es un negrote! Miren muchachas, se está acercando -decía Francisca mientras recuperaba su sonrisa- ¡Pero si está grande el negrote! ¿Se imaginan como debe tener el pipe? Lo debe tener así de grandonte... como a mi me gusta. ¡Ummm! ¡Que rico sería ser dervirgada por un negrote así de grande! ¡Viene el pipe! ¡Pipe! ¡Pipote! ¡Pipe! Eso fue como hace 15 años. Sé, por las cadenas de correos electrónicos pornográficos que recibo a diario, que Francisca sigue igualita. Pero al menos no está sola. El único momento en el cuál dejó de mandar sus aberraciones deliciosas por motivo de un accidente que la dejó una semana en el hospital, se formó una cadena de vuelta de 4 mil correos electrónicos. El mensaje original decía:
"Francisca, ¿dónde estás? Espero que te recuperes pronto. Desde que tú no estás, no tengo nada con qué masturbarme. Tu amigo S..."
(Como no puedo dejarlos con un video o foto de Francisca sin caer en el pecado de la pornografía, los dejo con esta joya de cortometraje producido por Platano Verde bajo la barita erótica de mi amigo Jorge Sayegh).
Belleza. Una palabra inculpada de frívola, incluso malvada. Pero como ha dado material para el pensamiento . Homero (¿Quién no recuerda a Helena de Troya?) lo asociaba al gozo de la armonía del ser (arité) y su entorno, Sócrates a la perfección y Platón a la materialización de lo bueno. Pero ninguno de los clásicos se refirió a lo bello como sinónimo de lo útil.
En eso pensaba mientras me aplicaba cera caliente para arrancarle los vellos que ensombrecen mis labios cual portu de charcutería. ¿Acaso estos pelitos tienen la culpa de que en estos tiempos post modernos lo hermoso esté asociado a cualquier cosa ajena a lo natural? Ahora, con mi nariz limpia de pelitos me pregunto, ¿qué sostendrá mis mocos en su lugar si me pongo a llorar?
Duchamp desvirtuó lo útil para hacerlo sublime (con su poceta fashion), y la tecnología hizo que lo natural dejara de ser agradable a nuestra vista. Claro, si nacemos ‘choretos’, el cuchillo lo arregla (por lo menos eso piensa Osmel Sousa, director del Miss Venezuela). Si Dios nos dio churros de mulata, para eso está el desrriz, el secador, el barro, la gelatina, etc.
Y somos las mujeres precisamente quienes tenemos “que ver estrellas para ser bellas”. Pero yo les propongo a todas mis compañeras de género revelarnos contra esta tiranía. Porque:
Nada más útil para conservar el calor que unas piernas peludas. Cuantas infecciones por pelos enconados se evitarían si no nos afeitáramos las axilas. Cuanto dinero se ahorraría si dejáramos de luchar con la gravedad y aceptáramos nuestras tetas, sean caídas o inexistentes (como las mías).
Abajo las prótesis, no al sostén. Fuera las afeitadoras. Adiós a las dietas. Basta de tintes.
Revivamos la estética de nuestros maestros renacentistas, de Miguelangel, de Rubens, de la Venus de Milo ( a quien las carnes le caían como Dios manda). Consideremos de ahora en adelante un halago cuando nos digan “ven acá mi goldita”. Y si a ustedes los machos no les gusta, bueno... siempre queda el consuelo de una maniobra manual.
(Si no me creen, deleitense con este erótico video de Peaches - Set It Off)
Me disculpo con ustedes por ser tan pretensiosa y melcochuda. Les prometo que en este próximo post voy a llevármelos a tomar sol conmigo a Miami Beach, bañarnos en el frío y salado mar, empegostarnos de la blanquísima arena artificial y pasar un buen rato.
Vamos a sacudirnos esta pretensión fatua que nos embarga a los venezolanos que pretendemos "pensar". Especialmente ustedes, chicas. Vamos a ponernos un biquini y lucir nuestras lolas nuevas, aunque se nos salgan uno que otro cauchito que no podemos bajar porque la depresión generada por estar solas no nos da tregua con el metabolismo. No se preocupen, ningún gordinflón flatulento nos volverá a decir "gorda" durante éste nuestro día (semana, año, vida). Ni siquiera el espejo. Vamos a pretender ser amadas por lo que somos y no por cómo lucimos, porque esta única vez vamos a lucir lo que somos. Vamos a ser dejar de ser unas "mamacita", porque yo ya estoy harta de ser la madre de mis hombres y la mascota de mis amantes. Vamos a ser ... !mujeres!
Ya acostadas en la playa, manoseadas por el astro sol, vamos a pretender echarnos una autocalentada bien buena con "Helarte de amar" de Fernando Izawaki... ese tipo SÍ nos tiene ganas, carajo. Eso sí, escondan el libro tras una revista Cosmopolitan por favor, no sea que piensen que son demasiado inteligentes y no levanten NI LA ARENA. Luego vamos a echarnos un traguito del ron que trajo la panita encaletada en el bolso , cual si fuera jugo de naranja... chicas malas al fin y al cabo.
No faltará la discusión de la veracidad de ciertas afirmaciones científicas como: -"No importa ni lo grande ni lo grueso, sino lo que dure tieso" -"Quien duerme con niños amanece mojado" - "Quien duerme con viejos tiene que cambiar interiores" - "Al hombre mayor solo se lo levanta una grúa la segunda vez" - "Billete mata galán" - "Los gringos solo se mueven hacia adelante y hacia atrás" - Etc. Luego vendrá un tiempo deliberado de deliberaciones beligerantes donde ya todas estaremos ebrias para articular una frase y ya ninguna podrá manejar excepto la pana que se llevó al macho a la reunión por pendeja y ahora no puede hablar abiertamente por... pendeja.
Lejos habrá quedado entonces el dolor de un divorcio generado por la ceguera del dolor ajeno de A, los besos nunca dados por falta de práctica de B (que se le olvidó en la portada de un libro), la incómoda certidumbre de vivir en una permanente incertidumbre, el vacío de precisar que no pertenecemos a ningún lugar más que a nuestras ideas y convicciones... que al final no nos garantiza la felicidad.
Pero para qué recordar esas pendejadas... !Estamos en la playa! !Yuppi!
En 1997, cuando empecé a usar la Internet, me lleguó por correo electrónico un juego similar a batalla del espacio, pero en vez de una nave era un pene que disparaba leche a bocas de mujeres dentadas que se lo querían arrancar de un cuajo.
Hoy me siento como una de esas bocas.
Disculpenme que les hable de estas pendejadas. !Pero es que es tan difícil hacer vínculos en esta vaina! Yo y mis amigas estamos como Sex&theCity, pero sin sexo.
Ríanse, ríanse mientras puedan. Yo los veré luego, comiéndose un cable.
El caso es que no entiendo las reglas de este tinglado. Como dice una amiga, en Venezuela te haces novia formal para que luego te lo metan formalmente. Los tipos te conquistan y te dicen "mi reina" mientras te dan alcohol y te frontan el toston. La verdad todos vivimos medio ebrios de alcohol y deseo, y para muestra las cagadas que hemos hecho como país.
Pero volviendo al punto que trato de explicar, allá en Caracas las cosas son más fáciles si quieres tener sexo (aunque menos satisfactorio en cuanto relación de pareja). Simplemente te caes a curda (emborrachas), te pones cachondo (pleno de deseo), te dejas meter mano y luego salvas tu mil-veces-manida virginidad diciendo que estabas curda. No hay error de meter la mata hablando cosas profundas cual cumbiera intelectual porque la lengua se te pega al paladar. No hay posibilidad de bajarle la autoestima al macho cazador porque de vaina articulas tu nombre de lo borracha que estás.
(CONTINUARÉ EN EL PRÓXIMO ARTíCULO... NO SE LO PIERDAN)
La vulgaridad es incapacidad, ceguera para captar lo sublime, o por lo menos así lo pensaba Chesterton. Son hermosas palabras a mi juicio, pero que dejan por fuera otros matices; más grises- implícitos en la palabra. Deja por fuera a la mayoría de los hombres, la masa, el pueblo; eso que el diccionario Larousse define como vulgo, la raíz de significante en cuestión.
Lo que nos lleva a otra deducción lógica: todos somos vulgares, porque todos compartimos un sentido de pertenencia como pueblo, pertenecemos al género humano y estamos expuestos a matrices de opinión mediática como masas. Así que, hipotéticamente, nadie se salva de la vulgaridad, porque es inherente a nuestra estirpe. ¿Lo es? La respuesta se lo dejo al lector. Yo me quedo con la disertación.
Por ahora el camino que hemos tomado ha sido bastante espinoso, y harto transitado por un sin número de intelectuales como Oscar Wilde, Marcel Proust, e incluso el último director de la Real Academia Española, Lázaro Carreter, que lanza sus fusiles contra la amenaza de la vulgaridad que "refleja un mayor ablandamiento del mucílago cerebral colectivo". Puedo intuir a qué se refiere, pero mi supina ignorancia de pueblo me vedan el significado literal de estas palabras, porque ¿qué sabe el burro de pasta de dientes?
Lo siento, se me salió la falta de buen gusto. ¡Y con qué gusto! Sin embargo, a pesar de la expresión fuera de tono (otra acepción de lo vulgar), sé que fue a través del uso que hizo el vulgo del latín durante la decadencia del imperio romano que nacieron las lenguas romances. Sé que también el idioma se renueva durante el habla, y que en ésta se presenta situaciones a las que tienen que inventarles nuevos usos, afines con nuestra identidad cultural.
Por ejemplo, ¿qué expresión puede contener la ira que nos embarga cuando alguien (un malandro) nos roba nuestras pertenencias a plena luz del día? Es casi imposible que no se nos escape un c... de la m... durante el ofuscamiento. Y en confianza, los modismos callejeros suelen ser el plato fuerte del día, principalmente entre los chamos es demasiado cool. ¿Acaso eso es chévere? ¿ O es chimbo?
Eso depende de los criterios a los cuáles nos atengamos. Si nos referimos al estético, se puede argumentar que estas expresiones puestas en papel agreden la estética del lenguaje escrito. Cierto, pero tanto la belleza como la fealdad son parte del arte. La cultura no hace distinciones entre las prostitutas de Caravaggio o las vírgenes de Rafael Sanzio, entre Sor Juana Inés de la Cruz y Cavieques. Debo decir que me encanta la sucia boca de ese viejo indecente que era Charles Bukosky. ¿Quién determina los parámetros de lo sublime?
Si bien es cierto que la armonía, el buen gusto y la mesura deberían ser un ideal de perfección que no podemos perder de vista nunca;tal como advierte Rafael Cadenas en torno al lenguaje- , tampoco podemos escudarnos en la forma y no ver el trasfondo de las situaciones. La vulgaridad subyace agazapada en los excesos del placer o el utilitarismo amoral. En la música de Wagner como trasfondo de las cámaras de gas. En la sexualidad repetitiva de una novela venezolana. Son extremos de la naturaleza humana que se atraen entre sí, ya que ";el descenso nos llama, como la ascensión nos llamaba";.
Si bien es cierto que el goce estético es una forma de elevarnos momentáneamente, no por ello debemos olvidar que allá abajo espera la miseria, el hambre, el dolor. Negarlo es negarnos a nosotros mismos y no tomar la responsabilidad que nos toca como parte de la humanidad. No podemos caer en los extremos de los intelectuales piuristas de la época de Ángel Rosenblat, que escudados en la gramática y manuales de estilo, negaban a la mayor parte la población venezolana que vivía marginada por un sistema educativo elitista.
Lo cuál nos lleva de regreso al Larouse, y encontramos que el lado positivo de todo proceso de vulgarización se encuentra en su función divulgadora, en "poner al alcance de todo el mundo", en exponer"de un modo simple los conocimientos complejos de algo". Vulgarizar en este sentido es simplemente educarnos como masas, conectarnos en un imaginario colectivo. El sentido de responsabilidad en esta cruzada didáctica nos toca a todos, y principalmente a aquellos dedicados a la elaboración de contenido cultural, a quienes les toca buscar el molde adecuado. Mientras vamos en la prosecución de esa piedra-idea filosofal que cumpla la función de puente entre las mal llamadas "alta y baja cultura- solo nos queda aceptar en forma crítica al Mister Hyde que vive dentro de nosotros. Y rápidamente finalizo este ensayo, para irme a reír un poquito viendo las vulgaridades de la novela de las nueve.